Título: Camarero denuncia falta de aviso por parte de la CHJ en Massanassa
La vicepresidenta del Consell, Susana Camarero, ha criticado la falta de comunicación de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) durante la crecida del agua en localidades como Massanassa. Según Camarero, a las 15 horas ya se registraba una considerable lámina de agua en las áreas de evacuación, lo que revela que «nos mintieron» sobre la existencia de un medidor en el barranco del Poyo. La presencia de este dispositivo solo se conoció cuando una técnica compareció en el Senado, afirmó.
Camarero explicó que, más allá del silencio sobre el aumento del caudal, lo preocupante es que la CHJ no informó sobre la existencia de este medidor ni compartió sus datos. «Decían que solo había un medidor, pero en una audiencia en el Senado se descubrió que eso no era cierto», señaló la vicepresidenta.
Lamentó que la información disponible no incluyera datos cruciales de ese dispositivo, pese a lo cual se activaron alertas para que los municipios tomasen medidas preventivas. Camarero destacó que esto se añade a una serie de «mentiras» y falta de responsabilidad por parte de la CHJ, incluyendo declaraciones contradictorias sobre su competencia y los protocolos internos.
Según avanzó el diario LAS PROVINCIAS, el medidor en cuestión registró una primera crecida a las 14:50 horas, con el Poyo superando un metro y medio de altura. La segunda ocurrió a las 18:20 horas, alcanzando casi cinco metros en diez minutos. Las alertas de la Generalitat no se emitieron hasta las 20:11 horas, a pesar de que los datos ya estaban disponibles.
Los datos del medidor, obtenidos por LAS PROVINCIAS, refutan las afirmaciones de la CHJ sobre su finalidad, ya que en realidad mide la altura del agua en el barranco, más allá de la acequia de Favara hacia la Albufera. Estos informes respaldan la teoría de una doble crecida, adelantada por estudios de la Universitat de Valencia que ya advertían sobre una gran avenida proveniente del barranco de la Horteta, en Turís, y revelan que el agua afectó a la zona mucho antes de que se emitieran alertas, dejando a la comarca en una situación vulnerable.