El nuevo centro de salud Campanar II en Valencia comenzó su actividad el lunes, generando largas colas en la calle y frustración entre los pacientes. La apertura del centro, que ahora atiende a unas 32,000 personas de los barrios de Marxalenes, Tormos y Campanar, ha sido marcada por problemas logísticos. Tras la integración del personal y pacientes de Just Ramírez y Tendetes, la incapacidad de la web y la aplicación para gestionar citas ha forzado a los pacientes a acudir personalmente, provocando filas de más de 20 metros.
En el interior, el personal administrativo, compuesto por cuatro personas, trabajaba a destajo entre pacientes en el vestíbulo. A pesar de la amplitud del nuevo espacio, la cantidad de personal sigue siendo insuficiente, como señala un paciente, Pedro, al destacar que “en Just Ramírez había tres personas y aquí, que es el doble de grande, sólo han puesto uno más”.
El centro ha incorporado 11 médicos de familia y cinco pediatras de Just Ramírez, sumándose a los siete médicos y cinco pediatras de Tendetes que ya comenzaron la semana anterior. Con todo el personal operativo, los antiguos ambulatorios han cerrado sus puertas.
Entre las dificultades, las pantallas de confirmación de citas también fallaron, complicando la atención. Sin embargo, más allá de la fila inicial, el resto del centro, que cuenta con consultas de psiquiatría y psicología, fisioterapia, ginecología, urgencias y más, no mostraba problemas de espacio. Una enfermera comentaba que “sobra espacio, lo que pasa es que es el primer día y se han juntado varias cosas”.
El ambulatorio está ubicado en el recinto de la antigua Fe, reemplazando el área que antes ocupaban un restaurante y un aparcamiento. La construcción interna finalizó en febrero y, en semanas recientes, se equiparon las instalaciones. Este edificio es la primera fase del complejo sanitario Ernest Lluch, que para 2026 contará con un nuevo centro de especialidades adyacente. Las labores de demolición del viejo hospital La Fe avanzan y se espera que el edificio principal sea completamente derribado para finales de abril o principios de mayo.
Dado que el nuevo centro está más alejado que los anteriores, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha declarado que el Ayuntamiento estudia mejoras en el transporte público. “Los dos anteriores centros estaban en situación precaria respecto a las instalaciones, y pretendemos ofrecer un mejor servicio. Vamos a procurar mejorar las líneas de autobús de la zona para facilitar el acceso, especialmente a personas mayores”, señaló Catalá.