La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha calificado como un “parche” la propuesta de la Confederación Hidrográfica del Júcar de encauzar el barranco de La Saleta y conectarlo con el nuevo cauce del Turia. Catalá considera que el problema es global y debe ser analizado de forma conjunta, en lugar de abordar cada barranco por separado.
Catalá ha vuelto a hacer un llamado para la implementación de un segundo plan sur, demandando una solución integral para la gestión de los barrancos en la ciudad. Según ha expresado, es “improductivo e irresponsable” tratar estos asuntos de manera puntual. La alcaldesa subraya que no se trata solo del encauzamiento de La Saleta, sino también del barranco del Poyo y de la capacidad actual del cauce del Turia. Además, ha resaltado la importancia de proteger a los habitantes de las pedanías de Valencia como La Torre, Castellar-Oliveral y Horno de Alcedo, quienes han solicitado insistentemente que no se lleve a cabo ningún encauzamiento sin un análisis exhaustivo de la capacidad del río Turia.
Catalá ha criticado la idea de que la Confederación Hidrográfica del Júcar aborde el encauzamiento de un barranco hoy y otro mañana, demandando en su lugar un plan integral de infraestructuras hidrológicas. Insiste en la necesidad de un trabajo global que evalúe la capacidad del río Turia. La alcaldesa ha manifestado su deseo de ver un compromiso serio por parte de la Confederación y el Ministerio en este asunto, y ha instado al Gobierno de España a trabajar con más dedicación tras el paso de la última dana.
El Ayuntamiento de Valencia ha presentado alegaciones contra el encauzamiento del barranco de La Saleta, solicitando un estudio detallado que evite la creación de un remanso que podría incrementar el riesgo de inundación en la depuradora de Quart Benager, en las casas aisladas de la zona de huerta y en los campos cercanos al punto de conexión. La principal preocupación del consistorio es que el desvío, al conectarse con el barranco del Poyo, podría aportar flujos hídricos adicionales de 830 metros cúbicos por segundo, lo que disminuiría significativamente el nivel de protección del nuevo cauce del Turia.