Problemas persistentes en el centro de salud Campanar II: la app y el sitio web no permiten programar citas con enfermería o matrona
El centro de salud Campanar II, ubicado en el antiguo recinto del hospital La Fe de Valencia, ha sido objeto de numerosos problemas desde su apertura hace menos de un mes. Inicialmente, el foco de atención fueron las largas colas de pacientes, las cuales han disminuido con el tiempo. Sin embargo, las actuales quejas se centran en el sistema de citas previas. Las herramientas digitales de Sanidad no permiten agendar visitas con personal de enfermería, matronas y otros profesionales que no sean médicos.
Esta situación obliga a muchos pacientes, aunque no requieran consulta con el médico, a reservar cita con el facultativo de familia. Una vez en el centro de salud, intentan conseguir atención del profesional necesario. Como consecuencia, las agendas de los médicos se saturan rápidamente, y los huecos disponibles son ocupados por personas que desean consultar con enfermeros, matronas o psicólogos.
Con el traslado al nuevo complejo sanitario —el primero en abrir sus puertas en el Ernest Lluch—, las agendas se han visto afectadas por estos problemas, lo que ha resultado en que los médicos afronten el día con más de 40 pacientes programados, aunque algunos no se presenten al buscar originalmente otra consulta. Esta desorganización conlleva, por un lado, una pérdida de tiempo para los pacientes y, por otro, impide que quienes realmente necesitan atención médica consigan una cita.
No obstante, Sanidad ha implementado una iniciativa para reservar ciertos espacios que se pueden ocupar el mismo día. Estos, inicialmente bloqueados, se liberan para permitir que un paciente pueda atender urgencias sin esperas prolongadas.
El mes anterior, con la apertura del nuevo ambulatorio que unificó los de Tendetes y Just Ramírez, las colas eran frecuentes en la calle. Quienes acudían sin cita previa debían unirse a la fila única, independientemente del trámite, resultando en una espera de unos 30 minutos. Según el centro, esta situación se debió a un “efecto llamada” en los primeros días, el cual se ha ido gestionando con el tiempo.
Los trámites administrativos han sido un cuello de botella, causando dichas colas, pero los problemas han regresado en este ámbito, ya que por métodos electrónicos solo se pueden agendar citas para consultas médicas. Para manejar el aumento de afluencia, el centro ha reforzado su personal: a los cuatro administrativos de mostrador se ha sumado otro para gestionar las tarjetas SIP y cuatro más para atender llamadas, totalizando nueve profesionales.



Esta limitación en la gestión de citas en línea obliga a los pacientes a desplazarse personalmente al centro para concertar una cita en el mostrador. Además, tras las vacaciones de Semana Santa, muchas personas han retomado sus rutinas y desean conocer su nuevo médico asignado por los cambios y unificaciones de centros, contribuyendo a la tensión asistencial en Campanar II.