El precio medio del diésel se sitúa en los 1,83 euros por litro frente a los 1,81 euros de la gasolina, según los datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea (UE). Por tanto, rellenar un depósito de 40 litros de cualquier combustible costaba ayer nada menos que 73 euros. Hoy, tras aplicar la rebaja, el desembolso final es de unos 60 euros.
El Gobierno obliga a que este descuento figure en el ticket de compra pero al haber sido el margen para tomar la medida tan estrecho es una realidad que el aviso figura muchas veces en carteles de las gasolineras. La ministra quiso lanzar ayer un mensaje de «tranquilidad» a las gasolineras sobre los cambios informáticos que deben incluir en la factura para que tenga reflejo esa bonificación y señaló que, hasta que puedan poner en marcha este nuevo sistema, podrán comunicarlo en «lugares visibles» del establecimiento.
La medida entra en vigor una vez el Gobierno ha tomado nota de las reclamaciones del sector y ha accedido a adelantar los fondos de la rebaja. Una actuación que despeja el fantasma de que las gasolineras valencianas no abrieran por la incapacidad de asumir la medida, tal y como habían amenazado.
Sin embargo, sí que se han detectado casos puntuales de estaciones de servicio cerradas. En la calle Gremis de Valencia una de las más populares permanecía sin abrir durante las primeras horas de la mañana a la espera de que actualizasen el sistema informático para operar con normalidad. Lo positivo es que la práctica totalidad de las 1.100 gasolineras que hay en la Comunitat Valenciana están abiertas y se espera una jornada con un intenso trabajo.