En una época marcada por las plataformas de ‘streaming’, los grandes complejos cinematográficos y los estrenos simultáneos, València conserva una sala que continúa apostando por una forma de ver cine que para muchos pertenece ya a otra época: la sesión doble.
Se trata del Cinestudio d’Or, situado en la calle Almirall Cadarso, 31, en el Ensanche valenciano. La sala mantiene una fórmula cada vez menos habitual: ofrecer dos películas de reestreno en una misma sesión, permitiendo al espectador pasar buena parte de la tarde frente a la gran pantalla. Cinestudio d’Or
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Dos películas y una forma de entender el cine
El Cinestudio d’Or lleva décadas formando parte de la memoria cinematográfica de València. Ya en los años noventa funcionaba como cine de reestreno y programa doble, una fórmula que compartió durante un tiempo con el desaparecido cine Metropol.
Su propuesta ha sobrevivido mientras muchas otras salas históricas han desaparecido o se han transformado. El público puede encontrar películas que ya han pasado por las salas comerciales de estreno y recuperar títulos que quizá no pudo ver cuando llegaron inicialmente a los cines.
La sesión doble es precisamente uno de sus grandes atractivos. Frente al modelo habitual de comprar una entrada para una única película, el espectador puede disfrutar de dos largometrajes consecutivos, recuperando una costumbre cinematográfica que fue mucho más frecuente décadas atrás.
Un cine ligado a varias generaciones de valencianos
El D’Or abrió sus puertas en la segunda mitad del siglo XX y, con el paso de las décadas, ha conseguido convertirse en uno de esos espacios culturales asociados a la memoria de la ciudad.
Valencia Plaza recordaba en 2023 que el cine llevaba abierto desde los años cincuenta y destacaba precisamente sus películas de reestreno, las sesiones dobles y sus precios populares como algunas de sus señas de identidad.
Su importancia no se limita a la nostalgia. Todavía hoy aparecen testimonios de generaciones más jóvenes que recuerdan haber descubierto allí el cine junto a sus padres o abuelos.
Una supervivencia poco habitual
La historia reciente de València está llena de antiguas salas de cine que terminaron cerrando. Algunas fueron derribadas, otras cambiaron de uso y unas pocas lograron sobrevivir adaptándose.
El Cinestudio d’Or pertenece a este último grupo. Su resistencia resulta especialmente llamativa porque ha mantenido una filosofía muy diferente a la de los grandes multicines.
Y quizá ahí resida precisamente buena parte de su encanto: entrar al D’Or sigue siendo una experiencia reconocible para quienes acudían al cine hace décadas.
Mientras todo cambia alrededor, en esta pequeña sala valenciana todavía es posible reservar una tarde, sentarse en una butaca y ver dos películas seguidas.
Una costumbre que parecía destinada a desaparecer y que, en pleno 2026, continúa formando parte de la vida cultural de València.







