11 de octubre de 2026
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Las piezas millonarias del Ágora que nunca se instalaron y acabaron en un solar de València

El Ágora de la Ciutat de les Arts i les Ciències es ha convertido en uno de los edificios más reconocibles de València, pero su aspecto actual no corresponde exactamente con el proyecto original diseñado por Santiago Calatrava.

El edificio debía estar coronado por una espectacular cubierta móvil formada por enormes lamas metálicas, capaces de completar la parte superior de la estructura. Esas piezas llegaron a fabricarse, pero nunca se colocaron.

Durante años, las gigantescas estructuras han permanecido almacenadas en un solar próximo a la Ciutat de les Arts i les Ciències, cerca del Centro de Investigación Príncipe Felipe. Algunas superan los 20 metros de longitud y el conjunto alcanza alrededor de 1.400 toneladas de acero.

Entre 11 y 13 millones de euros

Las cifras varían según el momento y el criterio contable utilizado. En 2022 se hablaba de unas lamas valoradas en unos 11 millones de euros, mientras que un informe recogido años antes por Valencia Plaza cifró en 13 millones las pérdidas contabilizadas por CACSA relacionadas con la cubierta móvil que finalmente no se instaló.

El proyecto original acabó resultando demasiado caro de completar. En 2016 se calculó que instalar el remate previsto podía suponer más de otros 15 millones de euros, por lo que se optó por terminar el edificio mediante una solución alternativa.

Desde entonces, aquellas piezas dejaron de tener una función en el Ágora.

Un edificio que se inauguró sin completar el diseño original

El Ágora fue inaugurado en 2009 aunque todavía tenía pendientes diferentes trabajos de terminación. Ya en 2011 se señalaba que uno de los principales elementos pendientes era precisamente la instalación de las lamas de la cubierta.

Finalmente, la cubierta móvil fue descartada y el inmueble fue posteriormente transformado para albergar CaixaForum València, manteniendo la estructura exterior sin aquel remate previsto inicialmente.

Las lamas siguen siendo uno de los restos más llamativos del proyecto

Las enormes piezas metálicas se convirtieron con el paso de los años en uno de los símbolos más visibles de los problemas económicos que rodearon la construcción del complejo.

La Generalitat llegó incluso a estudiar alternativas para desprenderse de ellas o aprovechar el material, mientras las estructuras permanecían almacenadas sin uso.

Más de una década después de que se descartara completar aquella cubierta, siguen recordando cómo el Ágora que conocemos hoy podría haber tenido una silueta muy diferente.

Y también dejan una imagen difícil de ignorar: grandes estructuras fabricadas para coronar uno de los edificios más emblemáticos de València que nunca llegaron a abandonar el suelo.

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