A pesar de la oposición del gobierno británico, Jean-Claude Juncker es el nuevo director ejecutivo de las 28 naciones de la Unión Europea.
AP-Jean-Claude Juncker, exprimer ministro de Luxemburgo durante casi dos décadas, ha sido elegido como nuevo director ejecutivo de las 28 naciones de la Unión Europea en lo que puede calificarse de elección muy controversial, entre otras cosas porque el gobierno británico se opuso a gritos a su nombramiento. El tabloide británico “The Sun” lo retrató como “el hombre más peligroso de Europa“.
Sin embargo, el político conservador de 59 años, está más que listo para ser elegido el martes y por una abrumadora mayoría, como el próximo presidente de la Comisión Europea. Él será en noviembre el sucesor del actual titular, el portugués José Manuel Barroso y desde ese momento asumirá las responsabilidades clave para dirigir la mayor economía del mundo durante los próximos cinco años.
La comisión es el brazo ejecutivo del bloque europeo y está a cargo de redactar la legislación comunitaria, supervisar los presupuestos de los países miembro, vigilar la zona de libre comercio de la Unión Europea y reforzar las medidas antimonopolio. Sus responsabilidades pasan por la negociación de un tratado de libre comercio con los Estados Unidos, el diseño de las regulaciones financieras y la celebración de conversaciones con Rusia sobre el tema del gas. El presupuesto anual de la Comisión asciende a unos 140 millones de euros (190 mil millones de dólares), y se hace cargo de los subsidios agrícolas, las inversiones en infraestructuras y la ayuda al desarrollo.
Juncker anunció que los principales desafíos para su mandato serían impulsar el magro crecimiento del bloque europeo, fomentar la creación de empleo, reformar las instituciones de la Unión Europea, reducir la dependencia energética de Rusia y mantener una Gran Bretaña cada vez más euroescéptica dentro del club.
“Quiero llevar a Europa por la dirección correcta”, dijo Juncker a los legisladores la semana pasada. “Necesitamos políticas que promuevan el crecimiento, pero no mediante la ejecución de los déficits presupuestarios más elevados”.