Un agricultor británico de 68 años ha sido condenado a 12 meses de prisión y a asumir alrededor de 1,4 millones de euros entre costes judiciales y trabajos de restauración ambiental después de alterar con maquinaria pesada 1,5 kilómetros del río Lugg, uno de los espacios fluviales protegidos de Inglaterra. El acusado sostuvo que pretendía evitar inundaciones en sus terrenos, pero los peritos concluyeron que las obras no aportaban beneficios en este sentido.
Una intervención realizada con excavadoras y otra maquinaria pesada sobre un río protegido ha terminado con una de las condenas medioambientales más contundentes dictadas en Reino Unido. Un agricultor de 68 años deberá afrontar 12 meses de prisión y aproximadamente 1,4 millones de euros en costes judiciales y actuaciones destinadas a recuperar el ecosistema afectado.
Los hechos se remontan a 2020 y 2021 y tuvieron como escenario el río Lugg, en el oeste de Inglaterra. Según la investigación, el hombre modificó de manera sustancial alrededor de 1,5 kilómetros del cauce.
La magnitud de los daños llevó al juez encargado del caso a describir lo sucedido como un «vandalismo ecológico a escala industrial».
Índice de contenidos
Excavadoras y maquinaria pesada para modificar el río
El agricultor defendió durante el procedimiento que su intención era reducir el riesgo de inundaciones que afectaba a sus terrenos.
Sin embargo, las actuaciones fueron mucho más allá de una intervención puntual.
La investigación determinó que se modificó físicamente el cauce, se desplazaron importantes cantidades de grava y sedimentos y se construyó una plataforma elevada junto al río.
Además, fueron eliminados 71 árboles maduros y arrancados otros 24 ejemplares, al tiempo que resultaron afectadas importantes extensiones de vegetación de ribera.
Los trabajos también destruyeron hábitats y nidos utilizados por diferentes especies de aves.
El río Lugg, un espacio de especial protección ambiental
La gravedad de los hechos está directamente relacionada con el valor ecológico del lugar afectado.
El río Lugg está reconocido como Lugar de Especial Interés Científico, una figura de protección británica destinada a preservar espacios especialmente relevantes por su biodiversidad, geología o características naturales.
En el río y sus riberas se han identificado 121 especies de plantas acuáticas.
El ecosistema sirve igualmente de hábitat para especies como nutrias, salmones, truchas y martines pescadores, entre otras.
La transformación del cauce afectó precisamente a algunos de los elementos necesarios para mantener este ecosistema.
La eliminación de árboles agravó el impacto ambiental.
Uno de los aspectos especialmente relevantes fue la retirada de árboles maduros de las orillas.
La vegetación de ribera desempeña diferentes funciones dentro de un ecosistema fluvial. Entre otras, contribuye a estabilizar las orillas y proporciona sombra y refugio para numerosas especies.
Su eliminación se produjo por tanto un impacto que, según los especialistas, no podrá revertirse de forma inmediata.
Los expertos consideran que la recuperación completa del río podría necesitar varias décadas , especialmente por el tiempo necesario para volver a disponer de árboles maduros y reconstruir los hábitats destruidos.
Las autoridades ya habían advertido al agricultor
La sentencia no se limita a valorar las actuaciones realizadas entre 2020 y 2021.
El tribunal también tuvo similares en cuenta los antecedentes de actuaciones acumuladas durante más de dos décadas. .
Desde finales de los años noventa, el agricultor había recibido advertencias y había estado relacionado con diferentes expedientes por intervenciones como la extracción de grava sin autorización, la construcción de infraestructuras ilegales o la ejecución de trabajos que afectaban a cauces fluviales.
Pese a las órdenes de paralización emitidas por las autoridades ambientales, los trabajos continuarán.
La Agencia de Medio Ambiente británica llegó a considerar los daños producidos en el Lugg como el peor episodio de destrucción de riberas que sus responsables habían presenciado .
Los peritos rechazan que las obras eviten inundaciones
La defensa del agricultor se apoyó principalmente en que las actuaciones pretendían proteger sus propiedades frente a posibles crecidas.
Los informes técnicos, sin embargo, cuestionaron esta explicación.
Los peritos determinaron que las modificaciones realizadas no proporcionaron un beneficio efectivo para reducir el riesgo de inundaciones. .
El juez consideró que la intervención había transformado un río caracterizado por su vegetación y arbolado en un cauce mucho más parecido a un canal artificial.
Se declarado culpable de siete delitos
Finalmente, el agricultor se declaró culpable de siete delitos relacionados con las actuaciones realizadas en el espacio protegido. .
La resolución establece una pena de 12 meses de prisión y una importante responsabilidad económica.
Entre las costas judiciales y las actuaciones necesarias para restaurar el tramo afectado, deberá hacer frente a una cantidad aproximada de 1,4 millones de euros. .
El dinero destinado a la recuperación ambiental tendrá como objetivo intentar devolver al río unas condiciones próximas a las existentes antes de la intervención, aunque los especialistas advierten de que algunos de los daños, especialmente los relacionados con la desaparición de árboles maduros y determinados hábitats, necesitarán muchos años para poder recuperarse.
Una de las condenas medioambientales más severas del Reino Unido
El caso se ha convertido en un ejemplo de las consecuencias legales que puede tener intervenir sin autorización sobre un espacio natural especialmente protegido.
La sentencia pone además el foco en la proporcionalidad entre las actuaciones realizadas sobre una propiedad agrícola y la obligación de preservar los ecosistemas fluviales que atraviesan terrenos privados.
En este caso, la Justicia británica ha considerado especialmente graves tanto la extensión de los daños —1,5 kilómetros de río— como el valor ambiental del espacio afectado y la existencia de advertencias previas .
La restauración comenzará ahora un proceso que, según las estimaciones de los especialistas, podría prolongarse durante décadas antes de que el río Lugg consiga recuperar completamente algunos de los hábitats destruidos.