La batalla entre España y Marruecos por albergar la final del Mundial 2030 no es únicamente una cuestión deportiva o de prestigio. También existe un importante componente económico. Las estimaciones manejadas en el debate sitúan el impacto de organizar el último partido del campeonato entre 400 y 500 millones de euros.
La cifra es considerable, aunque representa solo una parte del impacto que tendría para España organizar el conjunto del Mundial junto a Portugal y Marruecos.
Según las estimaciones expuestas por el economista Daniel Lacalle Antonini durante un debate televisivo, España podría obtener alrededor de 5.000 millones de euros por la celebración del Mundial, mientras que la final tendría un impacto estimado de unos 400 millones.
Estas cantidades deben entenderse como estimaciones económicas, no como un beneficio directo que vaya a ingresar el Estado.
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¿De dónde salen los 400 millones de la final?
Una final de un Mundial moviliza durante varios días una enorme actividad alrededor de la ciudad anfitriona.
Hoteles, restaurantes, transporte, comercio, ocio, patrocinadores, medios de comunicación y servicios vinculados al acontecimiento reciben a decenas de miles de aficionados, periodistas, representantes de federaciones y empresas.
De acuerdo con las cifras planteadas en el debate, albergar la final podría generar entre 400 y 500 millones de euros de actividad económica.
Perderla frente a Marruecos supondría, por tanto, que buena parte de ese impacto se produciría en el país vecino.
El Mundial podría generar unos 5.000 millones para España
Mucho mayor sería el impacto del campeonato completo.
La estimación mencionada sitúa en aproximadamente 5.000 millones de euros el efecto económico para España derivado de su participación como uno de los principales anfitriones del Mundial 2030.
Durante el debate se comparó esta cifra con otros grandes acontecimientos futbolísticos y se señaló que el impacto dependerá fundamentalmente del número de encuentros disputados en España, la llegada de visitantes y su gasto.
También se habló de aproximadamente un millón de turistas adicionales durante las semanas del campeonato.
Sin embargo, España recibe habitualmente decenas de millones de turistas internacionales cada año, por lo que el Mundial supondría un incremento importante pero limitado dentro del gigantesco sector turístico español.
Entre 20.000 y 40.000 empleos
Otro de los efectos sería la creación de puestos de trabajo.
Las estimaciones mencionadas apuntan a entre 20.000 y 40.000 empleos directos, aunque una parte importante estaría vinculada temporalmente a la celebración del campeonato.
Hostelería, restauración, seguridad, transporte, organización de eventos, comercio y servicios serían algunos de los sectores que experimentarían una mayor demanda.
Por tanto, el Mundial podría provocar un importante pico de actividad, pero eso no significa que todos esos empleos se mantengan una vez finalizado el campeonato.
España y Marruecos quieren la misma joya
La cuestión fundamental es dónde se disputará el último partido.
España dispone de estadios y proyectos candidatos para albergar una final de estas características, mientras Marruecos está construyendo un gigantesco nuevo estadio con el objetivo de convertirse también en una alternativa para la FIFA.
Y ahí aparece la batalla política, económica y deportiva.
Marruecos considera legítimo aspirar a la final al formar parte de la candidatura conjunta. España, por su parte, parte con una enorme tradición futbolística y aspiraba desde el comienzo del proyecto a quedarse con el encuentro más importante.
¿La FIFA preferirá Marruecos?
Durante el debate también se planteó que Marruecos podría resultar atractivo por unos costes laborales y de construcción inferiores, así como por las facilidades para desarrollar grandes proyectos.
Pero esto no significa que la FIFA haya decidido concederle la final.
La elección dependerá de múltiples factores: capacidad del estadio, transportes, seguridad, alojamiento, infraestructuras, experiencia organizativa, compromisos institucionales y los criterios que finalmente establezca la FIFA.
Por ahora, la final del Mundial 2030 no debe darse por adjudicada ni a España ni a Marruecos.
Más que 400 millones: la batalla por la imagen internacional
Incluso si se acepta la estimación de 400-500 millones de euros, reducir la disputa exclusivamente al dinero sería quedarse con una parte del problema.
Una final mundialista concentra una audiencia gigantesca y convierte durante horas a la ciudad anfitriona en el centro del deporte mundial.
Para España significaría además culminar en su territorio un Mundial organizado medio siglo después de España 1982.
Para Marruecos supondría un escaparate internacional extraordinario y la oportunidad de convertirse en protagonista del acontecimiento deportivo más importante del planeta.
Por eso hay mucho más en juego que la recaudación de hoteles y restaurantes.
Si Marruecos consigue finalmente la final del Mundial 2030, España no solo dejaría escapar un impacto económico estimado en cientos de millones de euros: también perdería el partido más simbólico, mediático y prestigioso de todo el campeonato.