Casi siete de cada diez periodistas y fotoperiodistas freelance no llegan a unos ingresos mínimos de 1.000 euros netos al mes. De estos, el 36% cobran menos de 500 euros. Los datos quedan recogidas en la Guía para el profesional autónomo, que este jueves ha presentado la Unión de Periodistas Valencianos.Índice de contenidos
PERFIL DE “PRECARIEDAD”
Ortega ha realizado un perfil del periodista o fotoperiodista freelance en la Comunitat, caracterizado por condiciones “precarias”: un profesional con más de diez años de experiencia, que se ha dado de alta por obligación y cotiza el mínimo como autónomo, sin capacidad de negociar unas tarifas que van a la baja y que no cuenta con otra fuente de ingresos.
Por otro lado, los freelance que trabajan en gabinetes de prensa también tienen más de diez años de experiencia, pero ejercen como autónomos por voluntad propia y quienes ganan menos de 500 euros mensuales trabajan media jornada.
Todo ello provoca que el 80% de los encuestados considere que su situación “solo ha empeorado”; mientras que el 10% hace un balance positivo, por el tiempo flexible, la autogestión y la libertad; y otro 10% ve puntos positivos y negativos, ya que es “mejor” para la conciliación y maternidad.
“Ser autónomo implica no tener la seguridad de que mañana vas a poder seguir trabajando, o que tus condiciones van a ser similares a las que tienes a día de hoy. Es una continua incertidumbre”, explica uno de los testimonios de profesionales freelance que aparece en el informe.
En esta línea, Noa de la Torre se ha referido al impacto de la crisis económica en la profesión periodística y ha puesto de relieve que “el desmantelamiento de las redacciones que se produce en paralelo al aumento de las contrataciones en precario, una precariedad laboral que afecta de lleno a los periodistas y fotoperiodistas freelance”.
“INESTABILIDAD PERMANENTE”
El estudio exhibe un panorama “verdaderamente crítico” en un sector con “precariedad máxima e inestabilidad permanente”, donde los puntos positivos se convierten en “anecdóticos”. Por ello, el manual incluye un “decálogo de derechos” para el “necesario empoderamiento” del freelance.
En este decálogo, hay puntos que Ortega ha manifestado que pueden parecer “básicos y evidentes”, como que el freelance tiene derecho a cobrar una pieza encargada aunque no se publique, o a ser consultado si se quiere modificar su texto o retocar sus fotos, que a la hora de la verdad no se cumplen.
“Ser freelance no debería ser a priori algo negativo, pero debe encontrarse el punto en el que la relación con los medios de comunicación sea justa y con retribuciones dignas. Solo así se podrá
garantizar una información de calidad”, ha indicado la autora.
CONSEJOS SOBRE SITUACIONES LABORALES
El manual sobre periodismo freelance cuenta con dos bloques, el primero es un manual de uso o guía para este tipo de profesionales, donde se aclaran dudas o se ofrecen consejos sobre diferentes situaciones laborales, así como los derechos y prestaciones a los que puede acceder y solicitar; mientras que el segundo traza la situación actual del periodismo freelance en la Comunitat Valenciana.
El objetivo final es poder disponer de una herramienta para el necesario empoderamiento del periodista y fotoperiodista autónomo que resuelva de una forma rápida sus dudas más comunes con ejemplos, modelos, enlaces y anexos sencillos y de gran utilidad.
De esta forma, pretende resolver todas las dudas que le puedan surgir al periodista y fotoperiodista que vaya a trabajar como autónomo, desde sus obligaciones fiscales, cómo debe facturar, o cómo llevar la contabilidad, hasta algo tan básico como saber a qué prestaciones tiene derecho o si es necesario darse de alta como autónomo, ya que no en todos los casos lo es.