Exteriores confirma que cuatro ciudadanos españoles permanecen en paradero desconocido tras la catástrofe que ha golpeado Nepal y la zona china del Tíbet. Los científicos alertan ahora de un segundo peligro: los desprendimientos han creado presas naturales que podrían romperse y provocar nuevas riadas.
La magnitud de la catástrofe que ha golpeado el Himalaya, en la frontera entre Nepal y el Tíbet, continúa aumentando. Cerca de 1.400 personas permanecen desaparecidas entre ambos lados de la frontera y el balance provisional alcanza ya los 180 fallecidos.
Entre las personas que todavía no han podido ser localizadas hay cuatro españoles, según ha confirmado este jueves el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
El ministro José Manuel Albares ha señalado que, por el momento, no consta ningún ciudadano español entre las víctimas mortales. Exteriores mantiene activados sus mecanismos de emergencia consular y ha pedido a familiares o amigos de españoles que puedan encontrarse en la zona y con los que no consigan contactar que comuniquen su situación al Ministerio.
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Más de 800 desaparecidos en Nepal y otros 558 en China
Las autoridades nepalesas han recuperado 177 cadáveres y elevan a 826 el número de desaparecidos en su territorio. De ellos, 466 son ciudadanos extranjeros, una circunstancia relacionada con la importante presencia de viajeros y montañeros internacionales en la región del Himalaya.
En el lado chino de la frontera se contabilizan otros 558 desaparecidos, entre ellos 260 extranjeros. China mantiene por el momento en tres el número de fallecidos y sus equipos de emergencia han conseguido evacuar a más de 360 residentes hasta zonas consideradas seguras.
La suma de ambos balances sitúa en 1.384 las personas que continúan sin localizar, aunque las cifras deben considerarse provisionales. Todavía no existe un equipo de coordinación transfronterizo que permita unificar los datos de Nepal y China.
Más de 3.300 policías participan en las labores de rescate
Nepal mantiene desplegados más de 3.318 efectivos policiales en las zonas afectadas, mientras los equipos de emergencia continúan buscando supervivientes y recuperando víctimas.
Decenas de heridos permanecen hospitalizados, muchos de ellos trasladados hasta centros sanitarios de la capital.
Las operaciones resultan especialmente complicadas debido a la destrucción de carreteras, las dificultades para acceder a determinadas zonas montañosas y los problemas en las comunicaciones.
A ello se añade el mal tiempo y el riesgo persistente de nuevos desprendimientos, que obliga a los equipos de rescate a trabajar en condiciones extremadamente peligrosas.
Una enorme caída de hielo y rocas, principal hipótesis
Las primeras investigaciones científicas empiezan también a arrojar luz sobre el origen de la catástrofe.
Los especialistas del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) descartan inicialmente que un terremoto fuese el desencadenante.
A partir del análisis preliminar de vídeos y de las señales sísmicas detectadas en la zona, los investigadores apuntan a la caída de un enorme volumen de hielo y material rocoso sobre el Lhende Khola, un afluente del río Bhote Koshi.
El episodio habría provocado el desplazamiento masivo de agua, hielo, barro y rocas que posteriormente descendió violentamente por los valles.
Alerta por una posible segunda catástrofe
La emergencia, sin embargo, podría no haber terminado.
Los científicos han advertido de que la enorme cantidad de escombros desplazados por la riada y los desprendimientos ha podido formar presas naturales en diferentes puntos de los cauces.
Estas barreras improvisadas pueden acumular grandes cantidades de agua.
El principal temor es que alguna de ellas termine cediendo de forma repentina. Una rotura podría liberar en pocos minutos el agua retenida y desencadenar una segunda riada de enorme violencia aguas abajo.
Por este motivo, además de buscar a los desaparecidos, las autoridades y los científicos vigilan ahora la estabilidad de estas acumulaciones de materiales.
Una catástrofe todavía abierta
La dimensión definitiva del desastre tardará previsiblemente en conocerse. Existen numerosas áreas a las que los equipos de emergencia todavía tienen dificultades para acceder y centenares de ciudadanos extranjeros permanecen entre las personas sin localizar.
En el caso de España, la prioridad está puesta en localizar a los cuatro ciudadanos cuyo paradero sigue siendo desconocido, mientras continúa la coordinación consular.
Con 180 muertos y cerca de 1.400 desaparecidos, la riada del Himalaya se ha convertido ya en una catástrofe de enormes dimensiones, mientras el riesgo de nuevos desprendimientos y de la ruptura de las presas naturales mantiene en alerta a las poblaciones de la región.