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Un pasado inesperado en la vida de Carlos Mazón, quien, antes de hablar en ruedas de prensa, se subía a los escenarios con su grupo Marengo, persiguiendo su sueño eurovisivo.
Valencia, 4 de noviembre de 2024 – Si la política valenciana necesitaba un toque musical, no podría haber encontrado mejor exponente que Carlos Mazón. Resulta que, mucho antes de gestionar la Generalitat y lidiar con DANAS y presupuestos autonómicos, Mazón trató de alcanzar el estrellato representando a España en Eurovisión. Acompañado de su grupo Marengo y una versión de Bacchelli, intentó colarse en la historia eurovisiva con un micrófono en mano y el sueño de conquistar Europa. Hoy, las redes han rescatado este pasado insólito, mezclando, como solo los internautas saben, política y música en una sinfonía de memes y comentarios afilados.
Del Ayuntamiento al Festival: Una juventud de pentagramas y promesas
Nacido en Alicante en 1974, el joven Mazón creció entre acordes de guitarra y partituras de piano. En su familia, las tertulias y las discusiones sobre política se veían igualadas por el amor al arte. Fue así como sus padres, lejos de sospechar que algún día su hijo acabaría lidiando con los huracanes políticos, se preocuparon más bien de enseñarle solfeo. Esto le abrió las puertas para formar Marengo, un grupo con el que, en 2011, tuvo la osadía de presentarse a la preselección de Eurovisión.
La banda Marengo, fundada junto a sus compañeros Carlos Robles y Jorge Orts, ofrecía un estilo que los medios de la época describieron como “clásico, pero con un toque modernillo”. Eran unos competidores sui generis en la edición de preselección eurovisiva, enfrentándose a nombres pegajosos de aquella época, como Sonia y Selena, quienes habían hecho bailar a media España con su famoso “Yo quiero bailar” durante el verano.
Para Marengo, la apuesta era “Y solo tú”, un tema de sabor nostálgico popularizado en el festival de 1981 por el cantante Bacchelli. ¿Una versión nostálgica para Eurovisión 2011? Audaz o temerario, nadie lo sabe; pero lo cierto es que la aventura no les resultó exitosa. Y si bien aquella candidatura se quedó a las puertas, Mazón sigue recordando la experiencia con una mezcla de cariño y risa.
La era de Marengo: ¿José Luis Perales meets Los Secretos?
Para los nostálgicos de la música de los ochenta y los noventa, el estilo de Marengo era una especie de pop melódico, muy en la línea de grandes clásicos españoles. La banda llevaba a cabo versiones de José Luis Perales, y en su mejor época se presentaron en el Palau de Altea, lugar donde el público fue testigo de los dotes vocales de Mazón.
Según algunos testigos de aquellos conciertos, Mazón brillaba con la naturalidad de un vocalista amateur, eso sí, con un entusiasmo desbordante. Su presencia en el escenario destacaba, no tanto por la precisión de su voz, sino por una “energía política”, como recuerdan algunos asistentes. “Cantaba como si estuviera convenciendo al público de votar por él”, bromea un fan de aquella época.
Y así, aunque Mazón decidió cambiar la guitarra por el atril, en sus redes sociales no ha escondido su amor por la música. Ha compartido fotografías y mensajes alusivos a su época de cantante, sin perder el toque nostálgico. Este pasado parece seguir vivo, en especial ahora que las redes lo han desenterrado.
Política y música: ¿una melodía de fondo en la vida de Mazón?
Una vez en la Generalitat, Mazón mostró que su amor por la música sigue vigente. Aunque ahora los micrófonos suelen ser los de ruedas de prensa, el presidente no ha dejado de compartir pequeños guiños de su faceta musical. Su hija, que ha seguido sus pasos en la guitarra, mantiene la llama artística en la familia. Parece ser que el arte y la política van de la mano en su hogar, y que la próxima generación Mazón tiene todas las cartas para seguir con este particular legado.
De hecho, durante algunas comparecencias en situaciones delicadas, más de un periodista ha llegado a sugerir que Mazón podía haberse echado una canción para romper el hielo. Sin embargo, consciente de los protocolos, el presidente ha preferido limitar su faceta musical a sus ratos libres, aunque un micrófono cerca le hace sonreír de forma cómplice.
La red descubre y no perdona
La aparición de esta historia en redes ha causado un verdadero revuelo. No han faltado quienes proponen que, si la gestión de la Generalitat se complica, siempre podría haber un “Plan B” para Mazón en algún show de talento. Twitter se ha llenado de sugerencias para su retorno a los escenarios, con propuestas que van desde hacer un dueto con Bertín Osborne hasta representar la Comunidad Valenciana en Eurovisión el próximo año.
Para Mazón, la resurrección de su carrera musical en el imaginario popular parece ser, en el fondo, un alivio y un desahogo cómico en tiempos de gestión intensa. Entre risas, en una entrevista reciente llegó a decir: “La música me dio tablas, pero la política me dio ritmo”. Lo cierto es que, más allá de las bromas, este episodio revela una faceta humana y cercana de quien ahora maneja los destinos de la Comunidad Valenciana.