4 de julio de 2025
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“De ícono culinario a ruina flotante: el declive de un restaurante de lujo en la Marina de Valencia”

Un lujoso restaurante en la Marina de Valencia ha pasado de ser un icónico punto gastronómico a convertirse en un amasijo de chatarra frente al Mediterráneo. Este establecimiento, conocido por sus imponentes vistas a las playas de Las Arenas y Malvarrosa y al puerto deportivo, ofrecía a sus comensales la posibilidad de disfrutar de atardeceres inolvidables acompañados de un cóctel o un vino. Desde su apertura, fue un sitio de vanguardia que atrajo tanto a residentes como a turistas, pero hoy en día se encuentra en estado de abandono, deteriorándose a ojos de quienes transitan por la zona.

Originalmente inaugurado en el marco de la renovación de la dársena para la Copa América, el restaurante cambió de nombre en varias ocasiones, comenzando como 39 grados 27 y concluyendo su última etapa como Panorama. El pasado 3 de marzo, los responsables de Panorama informaron a través de redes sociales sobre su traslado al Marina Beach Club. El término de la concesión de uso de este espacio en 2025 ha expuesto la estructura al deterioro, y en unos pocos meses, el elegante edificio se ha transformado en un área cubierta de óxido, grafitis y ruinas. Las fotografías luminosas que antes capturaban el entorno han sido reemplazadas por un panorama desolador, al punto que se ha colocado infraestructura desde las rocas de la dársena para sostener la estructura.

La gestión futura de este espacio forma parte del plan de transformación de Marina Port Valencia, bajo la responsabilidad de la UTE formada por Serveis Marítims Port Eivissa (Sesmar) y Ocibar, quienes han obtenido la concesión por 35 años, ampliables, comprometiéndose a invertir cerca de 85 millones de euros. En septiembre pasado, Desarrollos Náuticos Valencia (DNV) esbozó las propuestas para la revitalización de la Marina, poniendo especial énfasis en la protección y restauración de la infraestructura actual.

Antes de cualquier intervención, se llevará a cabo un análisis de los componentes estructurales para evaluar su estado de deterioro, lo que determinará el grado de los trabajos necesarios. La parcela N-18, que actualmente alberga la maltrecha estructura, está destinada a un uso terciario, abriendo la posibilidad a proyectos de co-working, comerciales, de oficinas o de ocio.

Aún con un futuro incierto, el lugar muestra una imagen de decadencia: bañistas disfrutan del mar con las ruinas de fondo, mientras los cursos de piragua transcurren junto a un entorno oxidado y grafiteado. Quienes se acercan a tomar el sol también se encuentran con un contraste entre el sublime mar y un local en declive.

Por otro lado, continúa el progreso en la ampliación de EDEM en la Marina, donde la antigua base del Alinghi ha dado paso a una nueva estructura metálica. Esta expansión forma parte del proyecto de Marina de Empresas que impulsa el emprendimiento y la innovación, promovido por Juan Roig.

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