**El Cementerio Británico de Valencia: Un Refugio Silencioso y Multicultural**
En un lluvioso día de primavera, el Cementerio General de Valencia mantiene su imagen cotidiana: visitantes pensativos, taxis que circulan y floristas que ofrecen su mercancía. Sin embargo, al otro lado de la calle, un pequeño cementerio destaca por su singularidad: el Cementerio Británico, que debe su nombre a los primeros habitantes británicos y protestantes, y que pertenece a la Corona británica. Este lugar, a diferencia de otros enclaves británicos, es un santuario de silencio donde los difuntos descansan en paz.
Tracy, Pamela y Enrique se presentan como guías en este recorrido, cada uno con lazos personales profundos con el lugar. Tracy, por ejemplo, enterró a su hermano Steve aquí, después de su fallecimiento en Inglaterra durante la pandemia. Este cementerio, rebautizado como Cementerio Internacional, refleja su carácter multirreligioso y multicultural, acogiendo credos varios, incluido el judaísmo. Sin embargo, la base protestante prevalece, especialmente en las tumbas más antiguas, ricas en historia y poesía.
La familia de Enrique, los Fink, es un caso emblemático de los ingleses que llegaron a Valencia en el siglo XIX, atraídos por el auge industrial de la ciudad. Este cementerio tiene un legado que comenzó con denuncias por malas condiciones de enterramiento en 1851, fue construido en 1860 y se convirtió oficialmente en propiedad de la Corona británica en 1880, promovido por el cónsul inglés Enrique Dart y su homólogo noruego.
El recorrido por el cementerio, bajo la llovizna ligera, evoca una melancolía serena. Pamela y Enrique insisten en que este lugar es el más plural e internacional de Valencia. Esta caracterización se ejemplifica al pasar junto a la tumba de los Falconbridge o entre sepulturas de brigadistas de la Guerra Civil, cuando el cementerio estuvo bajo gestión de países neutrales como Suiza y Suecia.
Hoy en día, la Asociación de Amigos del cementerio lucha por revitalizarlo y hacerlo conocido, revelando las historias de quienes encontraron aquí su lugar de descanso, desde pioneros hasta contemporáneos enamorados del clima de Valencia. Tracy destaca como una de esas historias modernas, una británica que se estableció en Valencia, se convirtió en profesora y crió a su familia en la ciudad.
El cementerio, aunque pequeño y cargado de historia, alberga 350 entierros en un entorno que resulta acogedor por su arquitectura y belleza discreta. Nombres de ingenieros y artesanos, como Trevor Nicholson y Vicente Sancho, han dejado su huella, cada uno contribuyendo al encanto del lugar. Enrique Fink reflexiona sobre el legado de su familia, revelando un orgullo y liberalidad que definen la esencia de este cementerio abierto a todas las creencias, incluso a los ateos.