El Museo del Louvre ha reabierto al público la histórica Galería de Apolo, uno de los espacios más emblemáticos del palacio parisino, aunque lo hace con una importante ausencia: las Joyas de la Corona y el resto de piezas de gran valor que albergaba antes del espectacular robo registrado en octubre de 2025.
La decisión llega nueve meses después del asalto que sacudió al museo francés y obligó a replantear por completo la exhibición de su colección de joyas históricas.
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Un robo que cambió la exposición
El robo tuvo lugar en octubre de 2025, cuando varios ladrones sustrajeron en apenas siete minutos diversas piezas pertenecientes a la colección de joyas de Napoleón y de los antiguos reyes de Francia.
Tras el suceso, el Louvre cerró la Galería de Apolo para revisar tanto las medidas de seguridad como el diseño expositivo del espacio.
La galería recupera su protagonismo artístico
Con la reapertura, el museo ha optado por una nueva distribución en la que desaparecen las joyas y otros objetos de gran valor para centrar la atención en la riqueza artística de la propia galería.
Los visitantes podrán contemplar de nuevo las pinturas, esculturas y decoraciones realizadas por Charles Le Brun y otros artistas de los siglos XVII y XIX, recuperando así la función histórica del espacio como gran galería ceremonial del antiguo palacio real.
Las joyas se trasladarán a una sala de máxima seguridad
Según ha avanzado el diario francés Le Parisien, las joyas que no fueron robadas serán trasladadas en el futuro a un nuevo espacio especialmente diseñado para garantizar su conservación y seguridad.
El presidente del Louvre, Christophe Leribault, ha explicado que el museo trabaja en la creación de una sala sin ventanas y dotada de sistemas de protección reforzados para albergar estas piezas.
La corona de la emperatriz Eugenia sigue siendo restaurada
Entre las piezas que permanecen fuera de exposición se encuentra la corona de la emperatriz Eugenia, que resultó dañada durante el robo y continúa siendo restaurada por especialistas.
Hasta que el nuevo espacio de alta seguridad esté finalizado y las labores de restauración concluyan, las Joyas de la Corona no volverán a exhibirse al público.
Con esta reapertura, el Louvre recupera uno de sus espacios más visitados, aunque la ausencia de su histórica colección de joyas refleja el profundo impacto que tuvo uno de los robos más mediáticos sufridos por el museo en las últimas décadas.