Las obras en el Mercado Central de Valencia descubren elementos patrimoniales originales
Las intervenciones de retirada y desmontaje de paradas en el Mercado Central de Valencia han desvelado una serie de elementos patrimoniales que eran parte integral de la construcción original del mencionado recinto comercial.
Esta acción tiene como objetivo la mejora y remodelación de las instalaciones y la oferta comercial, y está siendo supervisada por especialistas en arqueología, dado que el edificio está catalogado como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento.
El proyecto implica el desmonte y retiro de siete paradas comerciales para ampliar el espacio de un local de restauración, el Central Bar de Camarena. Durante estos trabajos se han desenterrado significativos elementos de la construcción original, tales como rejas, pavimento y mobiliario.
Santiago Ballester, concejal de Comercio y Mercados, ha detallado que “ha emergido el pavimento original de mosaico Nolla, oculto bajo un pavimento añadido posteriormente”. Este firme está compuesto por baldosines hexagonales de variados colores y patrones. También se ha descubierto parte de la rejería original del edificio, compuesta por pilastras decoradas con motivos florales y rejillas que dividían los puestos. El conjunto cuenta con detalles curvos de forja y aún conserva el soporte para los antiguos números de los puestos.
Además, se ha encontrado una mesa de mármol completa con su bancada y estructura de forja, con un cajón. Esta pieza aún conserva el número de mesa, labrado en el borde del mármol, que es el 192. Finalmente, ha aparecido una singular pieza de forja que formaba parte de la ornamentación del espacio comercial.
Ballester ha subrayado la importancia del Mercado Central como uno de los edificios más icónicos de Valencia, afirmando que los elementos descubiertos serán preservados y puestos en valor para que la ciudadanía pueda disfrutar de ellos.
Un siglo en el corazón de la ciudad
El Mercado Central de Valencia se inauguró en 1928, aunque fue proyectado en 1914 por los arquitectos Alejandro Soler March y Francisco Guardia Vial, colaboradores de Doménech Montaner. Las obras comenzaron en 1910 y se completaron en 1928 bajo la dirección de Enrique Viedma.
El edificio se adapta a la parcela de más de 8.000 metros cuadrados que ocupa, con cubiertas en forma de cúpulas y techumbres inclinadas. La estructura de las cubiertas se asemeja a las grandes arquitecturas industriales del hierro, como la estación del Norte o el mercado de Colón, mientras que los muros exteriores, diseñados más para cierre que para sustentación, cuentan con zócalos cerámicos polícromos en su base y “mallorquinas” metálicas en su parte superior.