El legado de José Luis Marín: Un encuentro con Maite Marín en el Complejo Educativo Mas Camarena
Maite Marín, conocida como “doña Maite” por los más pequeños, recuerda claramente sus inicios en el mundo educativo mientras permanece en uno de los despachos del Complejo Educativo Mas Camarena, específicamente en la sección de Infantil. Aquí, entre niños pequeños, revive sus primeros pasos como profesora de ballet y docente de inglés. Su enfoque siempre ha sido sacar el máximo potencial de sus alumnos a través del aprendizaje temprano, un legado que asumió de su padre, José Luis Marín.
José Luis Marín, una figura inolvidable para quienes le conocieron, falleció el 29 de octubre tras una visita a Chiva con varios empresarios valencianos. Maite Marín recibió recientemente un homenaje de la Federación de Centros de Enseñanza de Valencia (Feceval), reflejando la huella dejada por su padre en la comunidad educativa.
“Mis primeros recuerdos están ligados a un colegio, siendo mis padres un ejemplo claro de dedicación”, cuenta Maite. José Luis, apodado don José, era conocido por su capacidad para acompañar y apoyar a las familias. Su compromiso con la educación se refleja en anécdotas como la construcción de un comedor para la seguridad de los alumnos o su disposición para recibirlos temprano.
Desde los quince años, Maite se integró en el mundo educativo y encontró su verdadera pasión en el trabajo con niños. “Nunca tuve dudas sobre mi vocación”, afirma. Su padre estaba satisfecho de ver a sus tres hijos continuando con el legado educativo, rechazando ofertas de inversores para mantener Mas Camarena como un negocio familiar.
Maite describe a su padre como un hombre de visión excepcional y un negociador hábil. “Hicimos un gran equipo”, señala, orgullosa de los valores que él les inculcó: esfuerzo, constancia y lucha. José Luis siempre tuvo ambiciones de crecimiento y trabajó incansablemente, incluso después de retirarse.
El 29 de octubre fue un día de gran angustia para la familia cuando José Luis desapareció. Su última llamada a su esposa desde el barranco del Poyo fue un acto de valentía, que permitió finalmente localizarlo. La familia vivió momentos especiales al alojar al segundo batallón de la UME en su resort durante la búsqueda.
“Pese a la pérdida, me reconforta el cariño que tantas personas le tuvieron”, dice Maite, quien ha sentido una profunda sensación de vacío desde entonces. La relación de José Luis con los niños era excepcional, compartiendo momentos y valores a través del deporte y actividades escolares.
La esencia social de José Luis también tuvo alcance internacional, destacando su labor en Perú con una escuela que lleva su nombre. Maite, siguiendo sus pasos, busca que los alumnos de Mas Camarena encuentren su propósito de vida, promoviendo el potencial de cada uno desde temprana edad.
Maite encuentra su propia desconexión en la montaña, enfrentando retos como subir al Kilimanjaro y los ‘tresmiles’ de los Pirineos. “Es fácil seguir creciendo, lo difícil es mantenerse en la cima”, concluye, reflejando el espíritu de perseverancia inculcado por su padre.