La propietaria alertó al 092 en el momento en que descubrió que trataban de okupar la finca. Así, una patrulla se dirigió al lugar para tomar declaración a la mujer, quien manifestó que, junto a sus hermanos, era la dueña de una casa en ruinas que tenía la puerta tapiada y que había observado a un hombre dentro de la misma que estaba arreglando la vivienda.
Los policías dialogaron con el sospechoso, quien les expuso su intención de quedarse con la propiedad, ya que estaba en ruinas. Además, justificó que, aunque actualmente vivía con su madre, iba a reformar el inmueble para posteriormente residir en él.
Tras realizar la inspección en la vivienda, los agentes solo observaron material de obra y ningún indicio de que se trataba de una casa habitada, por lo que le explicaron que debía abandonarla, dado que tenía unos legítimos propietarios.
No obstante, el hombre se negó a hacerlo en todo momento. Finalmente, tras numerosos requerimientos y advertencias, fue detenido por un delito de desobediencia grave y trasladado a dependencias policiales.