Y arrancamos otra noche nuestro particular periplo. Pero esta noche decidimos desviarnos a la izquierda, Museo San Pío V abajo, hasta dar con el Cuarto Premio de las Fallas 2014 en Especial: Exposición. Un mercado medieval rodea la Falla, un magnífico alarde de equilibrio con un remate inigualable, ese burro con viola y el arco, en todo lo alto.

A esta falla hay que darle la vuelta. Me está pasando mucho estas Fallas que los monumentos muestran una sola cara delantera, dejando poco misterio para el requerido rodeo… No es el caso aquí. Er… niña, esa mano, que van al pan…

Cruzo el puente -me tropiezo con una marabunta de gente que ya va a tomar posiciones para el castillo, qué exagerados, falta aún una hora y pico-. Tras dejar a mi derecha la Puerta del Mar, me adentro en la calle Grabador Esteve, y… ¡Zas! Me tropiezo con una obra de arte difícil de olvidar. Barroco puro, como en las fallas que a mis padres les encantan.




Aún con el regustillo a “falla de las de verdad”, como dice mi madre, me adentro en Cirilo Amorós en busca del Mercado De Colón, en Conde Salvatierra. Algo me dice que… Claro. Pasamos del barroco al clásico, casi griego… O sin casi.

La infantil tampoco es nada desdeñable…

Pues nada, habrá que seguir a buscar el barrio que conocemos como Cánovas. Por allí siempre hay buenas fallas, así que giro por la Galería Jorge Juan, cruzo la Gran Vía -qué vacía se ve en Fallas- y me meto de lleno en el cruce entre Joaquín Costa y Conde Altea. He aquí su Falla.


Pues nada, aquí es fácil: coger Conde Altea y subirla hacia el barrio de Ruzafa, y nos vamos encontrando una tras otra las Fallas del barrio: la primera, tras Joaquín Costa, naturalmente, es Almirante Cadarso.

Antena 3 ha sacado lo mejor de las Fallas 2014 y, como no son madridistas, adivinad con qué imagen han empezado: efectivamente, con el Cristiano Ronaldo de Almirante Cadarso. La cabra tira al monte, desde luego…

La infantil, con una machacona estética ‘cubista’, nos provoca una sonrisa automáticamente. Simpática fallita.

Siguiente cruce: Maestro Gozalbo – Conde Altea. Otra épica, también va la cosa de griegos… Pero ésta ha ganado en tamaño… Muy dinámica, y muy equilibrada. Me gusta.

Otra falla a la que vale la pena darle la vuelta…

Y es que guarda sorpresa. Me han dicho que en esta falla están los chicos de Compromís. Ah, pues sí. Pero dudo que les guste cómo los han retratado. Los Increíbles, “No se lo creen ni ellos”… Je, je… Esta sorna tan fallera y tan valenciana…

Sí, más de una sorpresita. Si no, mirad a ese Rubal-Spiderman, entre las dos columnas del Plus – Ultra. Muy ingenioso.

La infantil también tiene lo suyo. Para dejar helado a más de uno, ¿no? Sigamos subiendo…

Y casi sin darnos cuenta, tras unas cuantas carpas, dos o tres sobresaltos por esos ‘petarditos’ de a veinte euros cada uno, y algún que otro ‘no te tenías que morir nunca’ de algún ‘guiri’ ya pasao de rosca, nos quedamos enamorados con la ‘entradita’ que se ha marcado Sueca – Literato Azorín para dar la bienvenida a los visitantes. Ya estamos en Ruzafa.


Y al final de la mágica avenida de luz, la Falla.

Y, como en Cánovas con Conde Altea, aquí seguimos Literato Azorín para arriba, para encontrar Cuba – Literato Azorín. Vaya pedazo de tercer premio… Impresionante.

Pero no podemos evitar mirar a la derecha. Si ya Sueca nos encandiló con su calle iluminada, esta gigantesca lámpara de luz casi nos obliga a adentrarnos en la calle que va después… Mágico. Sobran más palabras.




Y salimos de los dominios de Ruzafa. Debemos seguir camino hacia Convento Jerusalén para, así, seguir la lógica progresión hacia el primer premio, El Pilar. Cruzamos la Gran Vía Germanías para, calle Alicante abajo, bordear la Estación del Norte e ir a buscar Convento Jerusalén, que nos espera repleta de visitantes.

Aquí también damos la vuelta. Además, nos encontramos a medio camino con una magnífica falla infantil que tampoco hay que dejar de lado… maravillosa.


Salimos a San Vicente para seguir por Guillem de Castro y encontrar, tras el Antiguo Hospital, la triunfadora del año: La plaza del Pilar. Y ahí está: Grandiosa, embaucadora, picante lo justo… Ya tocaba este primer premio.

La infantil tampoco le va a la zaga…

Salimos de nuevo a Guillem de Castro y bajamos buscando el antiguo cauce del Turia, para hacer la última parada, la de siempre antes de ir a casa para enfilar nuestro diario encuentro con Morfeo. Pero antes, Peu de la Creu nos hace parar. “No te vayas sin hacerme una foto”.

Las escaleras del IVAM alojan a dos o tres parejas de jovencillos que dan rienda suelta a la pasión -ahí se te queda el culo helado, chaval, si lo sabré yo- y, con una sonrisa, nos vamos a tropezar, cauce adelante, con la falla interactiva de Amstel, ésa en la que todo el que pasa estampa su rúbrica no sin antes contestar a aquello de “por qué quemamos las Fallas”.

Y nos damos la vuelta, claro, para encontrarnos con la Falla de Na Jordana, la del maestro Ortifus. Aquí me vais a permitir que me detenga un poco más, porque esta falla, será lo que será, pero es para verla -y leerla- detenidamente. Cada rincón, o mejor dicho, cada banco, es como una viñeta del genial ilustrador y merece la pena gastar el tiempo que haga falta.







Y nos encontramos con la infantil, Primer Premio de Especial, que la vamos a dejar para un capítulo aparte porque merece un trato especial. Falla, arte y mensaje, todo en uno.
VLC Noticias | Javier Furió