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Dos imputados en la Fórmula 1 hicieron negocio con su empresa tras privatizar parte de la Volvo Ocean Race

 

Dos de los principales imputados por el agujero de la Fómula 1, Nicolás Figueras y Belén Reyero, trabajaron en la empresa pública Sociedad Proyectos Temáticos de la Comunitat Valenciana (SPTCV), la entidad pública que montó el Gobierno de Francisco Camps para los grandes eventos y a través de la que se abonó el canon por albergar el Gran Premio celebrado en el circuito urbano entre 2008 y 2012, cuando la empresa privada Valmor ungida para su organización se vio incapaz de generar sus propios ingresos ya en 2008.

Figueras y Reyero han declarado esta semana ante la jueza del caso y han apuntado al expresidente de la Generalitat, aunque el primero justifica la legalidad de todas sus actuaciones. La incautación de sus ordenadores personales por parte de la policía ha permitido descubrir la estrategia y la estructura montada por el Gobierno de Camps para ocultar que la organización de la Fórmula 1 la ejecutó y pagó la administración pública y no la empresa privada Valmor como se pretendió “vender” desde un principio. Además, han revelado que el Gran Premio fue una ruina para las arcas públicas desde el primer año, pero no por ello se paralizó, generando un agujero económico de cientos de millones de euros.

Pero Reyero y Figueras no solo compartieron su trabajo en la SPTCV asesorando directamente a Camps, sino que visto que su futuro profesional se tambaleaba tras el fin de la Fórmula 1 el año 2012 abandonaron la entidad pública en diciembre de 2013. Dos meses antes, en octubre de 2013, habían constituido la empresa Ruck Consultancy. Uno de los primeros contratos que obtuvo su compañía fue en 2014 la gestión de la Race Village, el espacio lúdico de la salida de la Volvo Ocean Race, un gran evento que financia la Generalitat y que parte desde el puerto de Alicante.

El salto a la empresa privada no hubiera tenido más problemas para esta pareja si no fuera porque la Race Village se gestionaba de manera pública hasta 2013 y fue el propio Nicolás Figueras el que impulsó su privatización desde la SPTCV cuando era su director. Reyero y Figueras acabaron quedándose la gestión privada del servicio que era público y ellos mismos habían privatizado.

Tras dejar SPTCV, Reyero y Figueras -administradores solidarios de la sociedad- ampliaron el objeto social de su empresa en febrero de 2014 a “la prestación de servicios para la organización del Puerto de Salida de la Volvo Ocean Race” y empezaron a gestionar el gran evento.

El escándalo sobre esta puerta giratoria saltó a mediados de 2016, ya con un gobierno autonómico de izquierdas, tras la denuncia del nuevo director de la SPTCV, Antonio Rodes, y se intentó que la Abogacía de la Generalitat indagara sobre las posibles irregularidades de esta actuación, como mínimo, poco ética. Lo que sí hizo la nueva administración fue retirar a Ruck Consultancy la gestión de este evento lúdico.

El impacto que ha tenido esta estrategia para beneficiarse de una privatización motivó a la pareja Reyero-Figueras, que serán clave para el esclarecimiento del agujero de la Fórmula 1, a cambiar el nombre de su compañía a Values To Sport SL. Según anuncian en su página web, son especialistas en el asesoramiento estratégico en grandes eventos corporativos, en externalización organizativa y en patrocinios. Eso sí, de sus actuales currículos han borrado cualquier referencia a su paso por el sector público o la organización de la Fórmula 1 de Valencia. No deben de estar muy orgullosos.

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