La organización Sense Llar advierte sobre los retos que enfrentan las personas sin hogar en Valencia debido al calor extremo. Según la entidad, estas personas están expuestas a un mayor riesgo durante episodios de calor, lo que puede agravar sus enfermedades preexistentes. Además, accesar a recursos de ayuda a menudo presenta dificultades.
Belén Sánchez, vicepresidenta de Sense Llar en la Comunitat Valenciana, ha señalado que para quienes viven en la calle, el calor es más perjudicial debido a la continua exposición al aire libre, el empeoramiento de enfermedades previas y la falta de acceso a refugios. Sánchez ha recabado testimonios de personas en situación de calle que subrayan la complejidad del sistema de acceso a recursos.
Un problema recurrente, según Sánchez, es la escasez de plazas en los centros de acogida y la carencia de espacios abiertos donde las personas puedan descansar temporalmente. Ella sugiere que se necesita simplificar el acceso a instalaciones básicas como duchas y baños, lo cual podría mejorar significativamente la calidad de vida en la calle.
Asimismo, Sánchez enfatiza la importancia de planificar adecuadamente las ciudades para afrontar episodios de calor o frío extremo y mejorar la salud de esta población vulnerable. Propone que se realice un mapeo de las zonas más riesgosas, identificar áreas sin sombra o suministro de agua, y disponer unidades móviles que brinden información y orientación.
En cuanto a las acciones gubernamentales, Sánchez menciona que la Generalitat ha implementado un protocolo en los centros de acogida para extender las horas de atención y ha distribuido kits con artículos básicos de protección contra el calor. Sin embargo, advierte que esto no es suficiente y aboga por una planificación a largo plazo con refugios climáticos accesibles.
El Ayuntamiento de Valencia ha renovado su red de refugios climáticos y ha distribuido fuentes de agua potable en la ciudad. Sánchez destaca que en Europa existen prácticas ejemplares en ciudades como Barcelona y Madrid, donde se han establecido refugios climáticos y transporte gratuito hacia centros con aire acondicionado. Zaragoza también abrió albergues sin filtros estrictos de acceso.
Las organizaciones sociales colaboran con la Generalitat Valenciana y ayuntamientos locales para desarrollar protocolos de emergencia climática dirigidos a las personas sin hogar. Aunque ha habido avances en los últimos 15 años, Sense Llar señala que aún queda trabajo por hacer. La planificación y el presupuesto son clave para implementar soluciones efectivas a nivel local.