El propietario del restaurante El Ventorro en Valencia ha entregado a la jueza de Catarroja documentos relacionados con una comida en la que participaron Carlos Mazón, actual presidente en funciones de la Generalitat, y la periodista Maribel Vilaplana, durante el día de las riadas que causaron 229 muertes en la provincia. La documentación incluye fotos, un plano del reservado donde se realizó el encuentro, y la factura de la comida.
El reservado es una sala con dos grandes ventanales, cortinas, una mesa ovalada con varias sillas, un sillón y un mueble auxiliar. Según Vilaplana, durante su testimonio, solo el dueño entró en la sala el 29 de octubre, día de la comida. A petición de la jueza, el dueño presentó un plano detallado de la sala.
La factura, emitida a nombre del Partido Popular, indica un costo de 165 euros por dos menús. La entrega de estos documentos fue solicitada por la jueza tras la declaración del propietario como testigo el 21 de noviembre. La jueza había considerado necesario obtener esta información para investigar las deliberaciones y decisiones tomadas en la reunión del Cecopi la tarde del 29 de octubre de 2024, resaltando la importancia de las funciones de Mazón como presidente de la Generalitat.
El tribunal subrayó la relevancia del testimonio de Vilaplana, ya que pudo haber escuchado conversaciones entre Mazón y la entonces consellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, investigada en la causa.
La jueza también admitió la solicitud de fotografías del reservado para evaluar si era posible escuchar conversaciones dentro de la sala. Al considerar que la fotografía no permitía determinar el tamaño exacto del espacio, se solicitó también un plano con las medidas. La factura se consideró un elemento objetivo para confirmar la duración de la reunión sin depender de testimonios.
El encuentro y su extensión en el restaurante, así como la salida hacia el estacionamiento, derivaron en los testimonios tanto de Vilaplana como del dueño del establecimiento, y también se programaron las declaraciones de los escoltas presentes.
Durante su declaración el 3 de noviembre, Vilaplana afirmó que Mazón comenzó a recibir llamadas constantes a partir de las 17:15 horas, aunque no pudo confirmar con quién habló, ya que él se levantaba para hablar a solas. También comentó que Mazón estaba frecuentemente en su móvil enviando mensajes y que este accionar era constante durante su estancia.
Por otro lado, el propietario del restaurante afirmó no escuchar ninguna llamada de Mazón y que ambos abandonaron el local entre las 18:30 y las 19:00 horas, cuando ya no había otros clientes presentes en el lugar.