
El barco humanitario de las ONG SOS Méditerranée y Médicos Sin Fronteras con 141 migrantes a bordo permanece sin rumbo entre Italia y Malta ante la negativa de estos países a permitir su desembarco. Aunque el Ejecutivo de Pedro Sánchez permitió atracar al Aquarius en junio en Valencia al tratarse de una “situación excepcional” y Barcelona ha ofrecido su puerto, en este caso fuentes de Moncloa han indicado que España “no es el puerto más seguro” para el barco porque no es el más cercano, según establece el Derecho Internacional.