6 de febrero de 2026
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El gran ganador de Pasapalabra ya se conoce… pero Hacienda también juega su partida

Ganar el mayor bote de la historia de Pasapalabra no significa llevarse todo el dinero a casa. Antes incluso de que el ganador pueda celebrarlo, Hacienda ya ha hecho cuentas. Y no son pocas.

El histórico premio de 2.716.000 euros, entregado en el concurso de Antena 3, sufre una doble reducción fiscal que acaba dejando casi la mitad del bote en manos de la Agencia Tributaria.

La primera mordida: automática y sin negociación

Nada más entregarse el premio, la productora está obligada por ley a practicar una retención del 19% en concepto de pago a cuenta del IRPF.
En cifras claras: 516.040 euros desaparecen del bote antes de que el ganador vea un solo euro.

Esto significa que el concursante recibe inicialmente algo más de 2,19 millones, pero la historia fiscal no acaba ahí.

El ajuste definitivo llega con la Declaración de la Renta

Los premios de concursos televisivos no tributan como rendimientos del capital ni como ahorro, sino como ganancia patrimonial integrada en la base general del IRPF, es decir, la parte del impuesto que soporta los tipos más altos.

Aquí entra en juego un factor clave: la comunidad autónoma de residencia del ganador.

Galicia, clave en el resultado final

En este caso, la ganadora, Rosa, reside en Galicia. Para 2026, el tipo máximo autonómico gallego alcanza el 22,5%, que se suma al tramo estatal del 24,5% aplicable a rentas superiores a 300.000 euros.

El resultado es un tipo marginal cercano al 47%.

Traducido a dinero real:

  • Hacienda acabará quedándose con unos 1.276.000 euros del bote.
  • El premio neto final rondará los 1.440.000 euros.

¿Podría haber sido distinto en otra comunidad?

Sí. El impacto fiscal habría variado si la ganadora residiera en otra comunidad con tipos autonómicos más bajos. En algunos territorios, la diferencia puede suponer decenas o incluso cientos de miles de euros arriba o abajo.

Conclusión: ganar mucho también tributa mucho

Pasapalabra reparte fama, emoción y millones, pero el mayor beneficiario económico de estos grandes botes suele ser el mismo: Hacienda.
Antes de invertir, gastar o soñar con el premio, el ganador debe asumir una realidad clara: casi uno de cada dos euros tiene destino fiscal asegurado.

Porque en los grandes premios, el rosco final siempre lo resuelve el IRPF.

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