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Norte, la Estación que nunca fue inaugurada
La Estación del Norte de Valencia, una obra maestra del modernismo y un icono del paisaje urbano de la ciudad, nunca recibió una inauguración oficial. En agosto de 1917, en medio de una huelga general revolucionaria, comenzó a operar sin ceremonias. Entre sus primeros usuarios se encontraba Mariano Benlliure, delegado regio de Bellas Artes, quien había intercedido ante el Gobierno para liberar a huelguistas encarcelados.
El ambiente en España en 1917 era de alta tensión revolucionaria. Europa estaba inmersa en la Primera Guerra Mundial, y la Revolución Soviética tenía lugar, intensificando el sentimiento radical de los sindicatos, impulsado por la inflación, el desempleo y las carencias causadas por la guerra. En este contexto histórico, los sindicatos ferroviarios destacaban por su organización y movilización. En verano, España fue testigo de su primera gran huelga general revolucionaria. En Valencia, esta huelga fue precedida por un paro general del 19 al 22 de julio. La inauguración oficial de la estación, prevista para el 21 de julio coincidiendo con la Feria, se vio interrumpida cuando el gobernador civil entregó el poder al capitán general debido a la incapacidad de mantener el orden.
El capitán general Tovar asumió el mando y declaró el estado de guerra. La estación, recién inaugurada, se convirtió en el punto de llegada de soldados de varios regimientos trasladados para mantener la seguridad. Los soldados se desplazaron desde los andenes a la plaza de toros, donde se habilitaron cocinas y zonas de descanso para enfrentarse a la huelga. Los primeros días en la estación fueron marcados por la ocupación militar.
En Valencia, los diarios dejaron de publicarse durante cuatro días, y al reanudar su actividad, la censura impidió que informaran sobre la huelga. La ciudad vivió momentos de barricadas, enfrentamientos, detenciones y muertes en las calles. La huelga paralizó incluso los servicios funerarios. Todo el programa de la Feria de Julio se desmoronó y la empresa ferroviaria canceló la celebración de la fiesta inaugural de la estación, que había comenzado a construirse en 1906.
El emplazamiento de la nueva estación fue objeto de controversias. Se planteó su ubicación más al sur, en el punto de encuentro de las grandes vías, pero finalmente se decidió su construcción cerca de su predecesora, lo que dejó poco espacio entre la estación y la plaza de toros, creando una sensación de “amontonamiento”. Mariano Benlliure, tras su estancia en Valencia, medió para liberar a los detenidos antes de regresar a Madrid el 9 de agosto. Ese mismo día, una breve nota indicó que los servicios se trasladaron de la estación vieja a la nueva sin ceremonias.
El diseño de la estación fue obra del arquitecto valenciano Demetrio Ribes, quien inspiró su construcción en el modernismo, adaptando la decoración a la estética mediterránea y valenciana. La fachada, a la calle de Játiva, se caracteriza por sus torres y un remate central con un reloj. La decoración, famosa por sus maderas, forjados y mosaicos, incluye la estrella roja de la empresa Norte. La verja de cierre destaca por su diseño metálico y basamento de “trencadis” blanco. En el interior, un mensaje de “Buen viaje”, compuesto por teselas cerámicas y maderas modernistas, da la bienvenida a los viajeros. Los mosaicos a la valenciana adornan áreas como el restaurante, donde la Asociación de la Prensa celebró uno de los primeros banquetes el 23 de agosto, con un cocinero procedente del restaurante Lhardy de Madrid que atrajo a una distinguida clientela durante años.