Javier Furió
Director de VLC Noticias
Que la relación del último icono vivo del Valencia CF, David Albelda, con el actual presidente del club, Amadeo Salvo, y su equipo, dista mucho de ser fluida, no es nada nuevo. Salvo y el entonces director deportivo del club, Braulio vázquez, con el visto bueno del que había sido su compañero de equipo, Miroslav Djukic, le abrieron la puerta de salida al jugador de la Pobla Llarga, el baluarte del corazón valencianista, el heredero en la Historia de Puchades.
Pellegrino ya quiso deshacerse de él en otro más de los errores del ‘Flaco’ en su corta estancia en el club como entrenador. Pero el buen criterio de Ernesto Valverde -cuánto se echa de menos al ‘Txingurri’ en Mestalla- recuperó al ‘6’ para regocijo del valencianismo, que volvió a saber lo que era el mítico cierre en el centro del campo, ése que desactiva a los rivales para poder armar el ataque con tranquilidad. Albelda era el seguro atrás con el que todo delantero confía cuando corre disparado a la portería contraria.
Pero llegaron Djukic, Salvo y Vázquez, y decidieron que ya no querían al valenciano en el vestuario. Su ‘reinado’ como emblema del escudo en las duchas eran demasiado influyentes en el equipo para lo que iba a venir en el club… Ahora sabemos por qué. Por ello, no había que extrañarse de ver al bueno de David de nuevo echando la lágrima en la rueda de prensa que daba por finalizado su carrera en el Valencia CF y, como pudimos saber después, también la de futbolista. David no quiso jugar con otra camiseta.
Desde entonces, el ‘murciélago’ del escudo, mérito que heredó del también mítico ‘Mendieta’, ha hecho sus pinitos con la bicicleta… Parecía que el de la Pobla Llarga quería correr, correr y correr… ¿para reflexionar, quizás? Nadie lo sabe. Algunas de sus declaraciones sí que mostraban cierto desacuerdo y, en ocasiones, hasta malestar con las decisiones que se estaban tomando en la calle Suecia.
Pero aunque pareciera extraño, David no había hecho acto de aparición en el proceso de venta hasta ahora. Cerberus, la oferta preferida por Bankia -de hecho, en un inicio la propia entidad financiera participaba en su proyecto-, ha decidido ‘valencianizar’ el proyecto con caras visibles del mismo -habida cuenta de la mala prensa que tiene aquí un proyecto gestado en Madrid y con madridistas confesos como artífices -entre ellos el hijo del ex presidente del gobierno José María Aznar, quien no hace tanto declaraba su amor eterno por el club merengue-.
El proceso de ‘valencianización’ del proyecto americano vía Cibeles ha consistido en dar entrada -con una participación de entre el 5 y el 10 por ciento del capital- de los empresarios valencianos Broseta, Parra, Dominguis, Ríos y Maldonado. El favor de Bankia lo sigue teniendo este proceso mediante la promesa de saldar íntegramente el préstamo, así como el de la Generalitat lo obtiene con la promesa de liberar al IVF del famoso aval.
Sólo faltaba alcanzar el favor de la masa social, primero con una cara lo suficientemente carismática para convencer de entrada al valencianismo. La idea en este área, una vez Albelda ha dado el ‘sí’ a la oferta de Broseta, es tomarse un tiempo para estudiar, pensar y preparar el proyecto deportivo que Albelda -con el beneplácito del grupo valenciano que engrosa la oferta de Cerberus- quiere para el club de sus amores. Respecto a dicho proyecto se sabe poco, salvo un deseo más que una filosofía que a David le encantaría imponer: que al menos un 30 por ciento de la plantilla lo conformen jugadores procedentes de la cantera valencianista.
Tras la aparición de personajes con mayor o menos seriedad, proyección y credibilidad y sobre todo, la desaparición de algunas de las ofertas vinculantes -la de Global Emerging Markets (GEM) y la de capital árabe THEUP 54– coincidiendo en los motivos: desconfianza con el proceso.
La semana pasada el Patronato anunció que retrasaba unos diez días la toma de la decisión. Quizás faltaba la entrada en escena de David Albelda. Quizás -solo quizás- faltaba saber si el equipo era eliminado o no de la Europa League. Desgraciadamente, el terreno está allanado para cualquiera que ofrezca algo mejor, a pesar de que jugadores y entrenador dejaron su alma sobre el césped de Mestalla. El día 12 conoceremos el final de este desafortunado culebrón del que, esperamos, no haya que lamentar ‘reposiciones’ ni ‘making off’…