La gestión de los residuos se ha convertido en uno de los grandes focos de tensión política en Ontinyent. Apenas unas semanas después de la implantación del nuevo modelo de recogida, el debate ha saltado del ámbito técnico al político, con acusaciones cruzadas entre gobierno y oposición y un creciente malestar entre parte de la ciudadanía.
El Partido Popular ha pedido públicamente la dimisión de la concejala de Medio Ambiente, Sayo Gandia, a quien responsabiliza de un sistema que considera “más caro, más rígido y alejado de las necesidades reales de la ciudad”.
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El PP denuncia un modelo “impuesto” y lleno de incidencias
Los populares sostienen que el Ayuntamiento ha ignorado durante años las advertencias de vecinos, asociaciones y grupos de la oposición antes de poner en marcha el nuevo servicio.
Su portavoz, Rafa Soriano, asegura que el resultado está siendo un modelo que complica la vida diaria de los ciudadanos y que, además, incrementa notablemente el coste de la tasa de residuos.
Entre los problemas denunciados destacan:
- Saturación de algunas islas de aportación.
- Retrasos en la recogida.
- Dificultades para comunidades de vecinos sin espacio suficiente.
- Problemas de movilidad provocados por los camiones.
- Limitación del uso de determinadas áreas de depósito.
- Falta de soluciones específicas para personas mayores o dependientes.
Según el PP, existían alternativas, como un sistema mixto con contenedores inteligentes, que habría permitido una implantación más flexible y adaptada a la realidad de Ontinyent.
El gobierno municipal rechaza las críticas
Desde Ens Uneix defienden que el nuevo modelo no responde a una improvisación, sino al trabajo desarrollado durante más de cinco años y a un Plan Local de Residuos aprobado en 2021 tras un proceso participativo.
El ejecutivo local recuerda además que la Conselleria de Medio Ambiente ha puesto a Ontinyent como ejemplo en la implantación del nuevo sistema y considera que muchas de las dudas planteadas por la oposición ya tienen respuesta en los canales oficiales de información.
También reprochan al PP que intente generar desconfianza en un proyecto que, aseguran, necesita tiempo para consolidarse.
Compromís y PSPV también piden cambios
Aunque no respaldan la petición de dimisión, tanto Compromís como el PSPV consideran que el Ayuntamiento debe mejorar la gestión del nuevo servicio.
Compromís critica el tono “triunfalista” del equipo de gobierno y lamenta que se hayan rechazado prácticamente todas las alegaciones presentadas por vecinos y colectivos, además de ignorar miles de firmas que reclamaban un modelo más flexible.
Por su parte, el PSPV insiste en que la implantación de la recogida selectiva exige un importante esfuerzo informativo y pedagógico que, a su juicio, todavía no se está realizando de forma suficiente.
Un debate que continuará
Mientras el nuevo sistema sigue adaptándose, la recogida de residuos se ha convertido en uno de los principales asuntos de confrontación política en Ontinyent.
Con una tasa prevista de 136 euros y un servicio todavía en fase de ajuste, el Ayuntamiento deberá afrontar en los próximos meses el reto de convencer a una ciudadanía que sigue dividida entre quienes valoran el aumento del reciclaje y quienes consideran que el modelo genera más problemas que soluciones.