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Instalar un aire acondicionado puede salir muy caro si no cuentas con el permiso de la comunidad
Con la llegada del calor, miles de familias empiezan a plantearse la misma inversión: instalar un aire acondicionado para hacer más llevaderos los meses de verano. Sin embargo, antes de contratar la instalación conviene revisar un detalle que muchos propietarios desconocen y que puede acabar generando conflictos con la comunidad de vecinos.
Aunque estos aparatos forman parte del paisaje habitual de muchas ciudades, colocarlos en la fachada del edificio no siempre depende únicamente del propietario de la vivienda.
La fachada pertenece a toda la comunidad
La Ley de Propiedad Horizontal considera la fachada un elemento común del inmueble. Eso significa que cualquier actuación que modifique su aspecto exterior necesita cumplir una serie de requisitos antes de llevarse a cabo.
Instalar la unidad exterior de un aire acondicionado supone una alteración visible de la fachada y, por tanto, puede requerir la autorización previa de la comunidad de propietarios.
Qué mayoría hace falta para aprobar la instalación
Cuando la colocación del aparato afecta a la estética del edificio, la comunidad debe debatir la propuesta en junta de propietarios.
La normativa establece que será necesario el voto favorable de tres quintas partes del total de propietarios y de las cuotas de participación para autorizar este tipo de modificaciones.
Realizar la instalación sin ese permiso puede provocar reclamaciones por parte de la comunidad e incluso la obligación de desmontar el aparato y asumir todos los gastos derivados.
No solo importa la comunidad: también el Ayuntamiento
Obtener el visto bueno de los vecinos no siempre es suficiente.
Muchos ayuntamientos regulan este tipo de instalaciones mediante sus ordenanzas urbanísticas, que fijan aspectos como la ubicación de los equipos, el impacto visual sobre la fachada o la distancia respecto a ventanas, balcones y otros elementos del edificio.
Por este motivo, antes de iniciar cualquier obra conviene comprobar también la normativa municipal vigente.
Cómo evitar problemas antes de instalarlo
Los administradores de fincas recomiendan consultar previamente los estatutos de la comunidad y solicitar autorización por escrito cuando sea necesaria.
Además de evitar posibles sanciones, este trámite permite garantizar que la instalación cumple tanto la normativa urbanística como las reglas internas del edificio.
Con unos minutos de gestión previa es posible evitar conflictos vecinales, reclamaciones judiciales y el coste añadido que supondría tener que retirar un equipo recién instalado.