### El Palacio de Congresos de Valencia: un motor clave para el turismo municipal
A finales del siglo XX, Valencia fue el escenario de una competencia arquitectónica notable. Simultáneamente, la Generalitat puso en marcha l’Hemisfèric, una pieza esencial de la Ciudad de las Ciencias, mientras que el Ayuntamiento inauguró el Palacio de Congresos. Ambas infraestructuras, que abrieron sus puertas en 1998, marcaron el inicio de una segunda ola de transformación urbana en Valencia, con diseños arquitectónicos de renombre internacional: Santiago Calatrava versus Norman Foster.
A lo largo de la segunda mitad de la década de 1990, bajo la dirección del presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, la ciudad experimentó una metamorfosis significativa. Calatrava se dedicó a la Ciudad de las Ciencias, mientras que Foster fue elegido para diseñar el Palacio de Congresos. Estas obras marcaron el inicio de un crecimiento urbano sin precedentes.
La Ciudad de las Ciencias propició el desarrollo de áreas como Camins al Grau y Monteolivete, mientras que el Palacio de Congresos impulsó la renovación de la avenida de las Cortes Valencianas, también escenario del controvertido proyecto de Nou Mestalla. Como resultado, en menos de una década, se construyeron más de diez mil viviendas nuevas, transformando el paisaje urbano de la ciudad.
Rita Barberá invitó a Norman Foster a Valencia en 1992, mostrando la Lonja, el viejo cauce del Turia y el mercado de Colón, y proponiéndole desarrollar proyectos como el puente de las Artes, la remodelación del mercado modernista o el Palacio de Congresos. Finalmente, Foster optó por esta última opción.
En 1995, el arquitecto expuso sus obras en la Lonja, coincidiendo con elecciones municipales, mientras Calatrava concluía el puente llamado la Peineta para la Generalitat. Barberá destacó la importancia de convertir el nuevo Palacio de Congresos en un referente europeo para conferencias y un pilar del proyecto urbanístico conocido como el plan parcial de Ademuz.
Con el respaldo de una mayoría absoluta en 1995, Barberá impulsó la colaboración entre el Ayuntamiento y la Generalitat, liderada por un también mayoritario Zaplana. En julio de 1996, se acordó financiar el 40% del coste del Palacio de Congresos con 1.415 millones de pesetas, disipando rumores de desacuerdos entre ambas administraciones.
El Valencia Convention Bureau, dirigido por José Salinas y creado por la administración socialista a finales de los años 80, fue crucial para atraer eventos como la Copa América en 2003, impulsando el turismo urbano. Alfonso Grau y Roc Gregori, del Ayuntamiento y la Generalitat respectivamente, consiguieron una amplia gama de eventos para el otoño de 1998. El Palacio fue inaugurado por el rey Juan Carlos el 2 de julio de ese año, destacando por su arquitectura singular y su contribución a la imagen dinámica de una nueva Valencia.
El Palacio de Congresos logró la autofinanciación en 2002, su cuarto año de funcionamiento, registrando un récord de dos millones de pernoctaciones turísticas. Aunque la economía ha presentado desafíos, el Palacio sigue siendo esencial para el turismo de la región.
Con tres auditorios y múltiples salas de reunión, ha reformado sus instalaciones tras 25 años, consolidándose como una herramienta clave para el turismo. Desde 2006 ha generado una riqueza considerable, superando por diez veces su coste de construcción. En 2024, sus ingresos alcanzaron los 6.236.209 euros, produciendo 110.000 pernoctaciones, confirmando su relevancia como motor económico y social de Valencia.
### Exposición en el Centre del Carme
En celebración del 160 aniversario de LAS PROVINCIAS, una exposición explora la transformación urbanística de Valencia. Se lleva a cabo en el Centre del Carme Cultura Contemporània, en la Sala Dormitorio, del 11 de diciembre hasta mediados de febrero, con entrada gratuita. Cada hito es reflejado por un artista plástico, y escritores y arquitectos ofrecen sus perspectivas.