Nueva tormenta política tras unas declaraciones del dirigente del Partido Popular, Jaime de los Santos, que han provocado una oleada de críticas desde el Gobierno y otros partidos. El vicesecretario de Educación e Igualdad del PP cuestionó el “aseo” de varios ministros de Sumar al referirse a su pasado vinculado al movimiento del 15M.
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Qué dijo exactamente el dirigente del PP
Durante un acto público, De los Santos mencionó a varios miembros del Ejecutivo como Yolanda Díaz, Ernest Urtasun, Sira Rego o Mónica García, afirmando que quienes participaron en las protestas del 15M estaban “bastante poco aseados”.
Además, añadió que se refería tanto al “aseo personal como intelectual”, una frase que ha sido interpretada como despectiva y que ha encendido el debate político.
La reacción del PP: “un chascarrillo”

Lejos de rectificar, el Partido Popular ha restado importancia a la polémica este lunes, calificando las palabras como “un chascarrillo de fin de semana”.
Esta respuesta ha contribuido a aumentar la tensión, al no haber una disculpa formal por parte de la formación.
Respuesta inmediata desde el Gobierno
Las reacciones no se han hecho esperar. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha respondido con dureza:
“Se retrata quien dice semejante estupidez”
Por su parte, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha optado por un tono irónico:
“Hoy hemos venido muy aseados”
Críticas desde Sumar y otros partidos
El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha ido más allá y ha calificado las palabras como:
“Una demostración impúdica de la talla moral y política de este señor”
También desde otros grupos parlamentarios se han sumado críticas. El diputado de Compromís, Alberto Ibáñez, ha ironizado defendiendo a los ministros:
“Quiero empezar diciendo que huelen muy bien”
Y ha añadido una crítica directa al PP al afirmar que “donde huele a podrido es en Génova”.
Un nuevo choque político con el 15M de fondo
El comentario reabre el debate sobre el legado del 15M, un movimiento que marcó a una generación política y del que proceden varios actuales miembros del Gobierno.
Más allá de la anécdota, el episodio refleja el endurecimiento del tono político y la creciente utilización de ataques personales en el debate público, un terreno que vuelve a tensionar las relaciones entre Gobierno y oposición.