El PSPV amenaza con acciones legales si el proyecto de Catalá para la Plaza del Ayuntamiento “altera” el diseño original
Los grupos opositores en el Ayuntamiento de Valencia, PSPV-PSOE y Compromís, han manifestado su desaprobación hacia el anteproyecto de reforma de la Plaza del Ayuntamiento presentado por la alcaldesa María José Catalá y el edil de Urbanismo, Juan Giner, ambos del Partido Popular. Los socialistas han advertido que emprenderán acciones legales si se “altera” el diseño original, seleccionado en un concurso de ideas organizado por el gobierno municipal previo para la remodelación de la plaza. Por su parte, Compromís ha calificado de “insultante” que la reforma haya sido frenada “por una aspiración personal” de la primera edil.
María Pérez, concejala del PSPV-PSOE, ha declarado en un comunicado que su partido evaluará “detenidamente el proyecto básico de reurbanización de la plaza” revelado por Catalá y Giner, que revisa la propuesta ganadora del concurso, liderada por el arquitecto Miguel del Rey. Pérez ha afirmado que si el nuevo proyecto “modifica de manera significativa el diseño original”, se tomarán las acciones legales pertinentes.
La concejala socialista ha destacado que la nueva propuesta “reduce las áreas de arbolado y elimina por completo la playa de la fuente central” del diseño original. Pérez ha criticado que Catalá haya tardado dos años en contratar a los ganadores del concurso de ideas, tiempo en el que buscó adaptar la plaza “a su gusto”. Asimismo, destacó que elementos importantes, como “la playa de la fuente y los espacios de sombra con arbolado”, han sido eliminados, a pesar de su función para contrarrestar los efectos del cambio climático.
Pérez subrayó que el contrato del proyecto está “vinculado al ganador del concurso de ideas” y que cualquier cambio sustancial requerido por Catalá podría haberse resuelto con un nuevo proceso de licitación. Por ello, el PSPV-PSOE investigará “con rigor” posibles violaciones legales en este proceso.
Desde Compromís, la portavoz Papi Robles ha acusado a Catalá de desperdiciar tiempo para promover un diseño “a su gusto”. Robles recordó que el anteproyecto surgía de un proceso participativo internacional, afirmando que la alcaldesa no respetó la voluntad popular. La portavoz enumeró preocupaciones, como la falta de avances en la reducción del tráfico motorizado y costos crecientes del proyecto, de los iniciales 8,5 millones de euros a los 11 millones actuales, según lo planteado por Catalá.
Robles también cuestionó la posible eliminación de los tradicionales puestos de flores de la plaza, lamentando que esto signifique una “despersonalización” del espacio.