**El Puerto, Pilar del Comercio Valenciano**
El puerto de Valencia ha sido, desde sus inicios, una pieza clave para el comercio de la ciudad. Durante las excavaciones en la calle J. J. Dómine, los arqueólogos encontraron restos del primer pantalán de la ciudad, diseñado por Tomás Güelda. Esta estructura de madera fue constantemente amenazada por el desgaste debido al agua marina. A lo largo de los siglos, Valencia deseaba un puerto robusto, mientras los marinos anhelaban resguardo de las adversidades climáticas. No fue hasta el desarrollo de ‘el Grao’, que el puerto valenciano emergió como uno de los más activos del Mediterráneo.
En 1603, el caballero francés Bartolomé Joly visitó la ciudad y escribió: «Si tuviese un puerto, Valencia excedería a todas las demás de España en comercio». En esa época, Valencia solo contaba con un simple pantalán. La transición hacia un puerto más sofisticado se dio en el siglo XVIII cuando las mejoras tecnológicas lo permitieron. No fue hasta el siglo XX que Valencia construyó finalmente un puerto en condiciones adecuadas, resultado de largos años de demandas de inversiones gubernamentales.
A pesar de las precarias instalaciones, Valencia mantuvo una actividad comercial marítima durante siglos, destacando en el comercio de seda y, posteriormente, diversificándose. Ilustres personajes como Fernando de Aragón y Francisco I de Francia desembarcaron en la ciudad utilizando pantalanes provisionales.
Los poblados marítimos permanecieron como municipios independientes hasta 1897, mientras que las Atarazanas, dedicadas a la construcción y reparación de embarcaciones, fueron una dependencia directa de la ciudad desde la Edad Media. El botánico Cavanilles documentó los inicios de la construcción de un puerto digno en 1791, con don Manuel Mirallas supervisando la primera fase de obras en 1792. La rica historia comercial de Valencia se desarrolló a lo largo de más de 500 años con instalaciones limitadas.
**El Periódico y el Mar**
Desde su fundación en 1866, LAS PROVINCIAS siguió de cerca la evolución del puerto. Un semáforo situado en el Miguelete indicaba la procedencia de los barcos a los comerciantes, mientras el periódico publicaba información detallada sobre los navíos. Conocido como ‘el puerto de Madrid’, el Grao competía en el comercio marítimo con Alicante y Cartagena.
La inauguración de la línea de ferrocarril en 1852 por el marqués de Campo conectó la ciudad con los muelles y, más tarde, con Madrid, Barcelona y la frontera francesa. Este avance impulsó el comercio de Valencia, que evolucionó del sector de la seda al de la naranja en el siglo XIX. El puerto se adaptó al cambio tecnológico con la entrada de calderas de vapor.
En 1883, los proyectos de expansión y seguridad del puerto llenaban las páginas de LAS PROVINCIAS. Durante la Exposición Regional de 1909, el puerto ocupó un lugar destacado, exhibiendo la ambición municipal por mejorar las infraestructuras portuarias. Se construyeron tinglados y el emblemático Edificio del Reloj para modernizar el puerto, que se abastecía de rocas desde El Puig. Con el tiempo, el puerto albergó astilleros y talleres de reparación, incrementando su actividad industrial.
**Exposición en conmemoración del 160 aniversario de LAS PROVINCIAS**
Con motivo del 160 aniversario del periódico, una exposición presenta la transformación urbanística de Valencia en el Centre del Carme Cultura Contemporània. La muestra se ubicará en la Sala Dormitorio, del 11 de diciembre a mediados de febrero, con acceso gratuito. Cada hito está ilustrado por un artista, y cuenta con reflexiones de expertos como Vicent Esteban Chapapría, Catedrático de Puertos y Costas de la UPV.