Un especialista de Vithas asegura que el reflujo gastroesofágico afecta hasta un 20% de la población
Valencia. Una de las enfermedades más comunes del sistema digestivo es el reflujo gastroesofágico (ERGE), cuyo síntoma más evidente es la pirosis, que se manifiesta como una sensación de ardor o acidez en el estómago o en el centro del pecho. Sin embargo, otros síntomas incluyen la regurgitación de alimentos ingeridos, tos, mal aliento, dolor de garganta e incluso náuseas con vómitos.
El doctor Marcos Bruna, cirujano general y del aparato digestivo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, señala que “un análisis exhaustivo de estudios epidemiológicos reveló que la prevalencia de la enfermedad por reflujo gastroesofágico en el mundo occidental oscila entre el 10 y el 20 por ciento”.
Dado lo extendido de esta patología, el próximo 11 de diciembre se celebrará en la sala de conferencias del hospital una jornada científica centrada en la actualización sobre el manejo del reflujo gastroesofágico y la hernia de hiato. Durante el evento se abordarán los últimos avances en el diagnóstico y las estrategias médicas y quirúrgicas más efectivas.
La ERGE es una enfermedad poco diagnosticada, a pesar de su alta prevalencia y de la variabilidad en su presentación clínica, lo que resulta en un gran número de consultas y exploraciones complementarias.
Según el doctor Bruna, “cierto grado de reflujo es normal y suele ocurrir después de comer. Estos episodios suelen ser breves, asintomáticos y poco frecuentes durante el sueño”. No obstante, “el reflujo patológico se asocia con síntomas o lesiones en la mucosa y suele ocurrir en la noche. Los síntomas típicos de la ERGE son pirosis y regurgitación, aunque también pueden presentarse dificultad y dolor al tragar, dolor en el pecho o tos crónica. Las complicaciones pueden surgir incluso quienes no presentan síntomas esofágicos típicos: esófago de Barrett, estenosis esofágica o laringitis crónica, entre otras”.
El diagnóstico, explica el doctor Bruna, “se basa en los síntomas clásicos y en pruebas complementarias como endoscopias o pHmetría, requiriendo una evaluación individualizada en busca de señales de alarma o factores de riesgo para el esófago de Barrett u otras lesiones. Por ello, es fundamental la consulta con un especialista para un diagnóstico y tratamiento adecuados”.
Las molestias digestivas son comunes debido a los hábitos alimenticios y el estilo de vida. El sobrepeso y los excesos en la dieta, como el consumo de grasas, alcohol, comidas picantes, bebidas con cafeína, tabaco y alimentos procesados, pueden provocar acidez o reflujo gastroesofágico.
El doctor Bruna añade que “en la unión del esófago con el estómago hay un músculo en forma de anillo llamado esfínter esofágico inferior. Este músculo se relaja después de tragar para permitir el paso de los alimentos al estómago y luego se contrae nuevamente para evitar el ascenso de comida y ácido al esófago. Sin embargo, a veces esta función se ve alterada, permitiendo el ascenso del contenido del estómago al esófago”.
Muchos pacientes con ERGE también presentan una hernia de hiato. En estos casos, una parte del estómago se desliza hacia el tórax a través del hiato esofágico, facilitando el reflujo gastroesofágico. Las hernias de hiato son más comunes en personas mayores de 50 años, obesas o embarazadas.
En cuanto al tratamiento, el doctor Bruna indica que “el manejo de la enfermedad por reflujo gastroesofágico requiere un enfoque integral y multidisciplinar que considere la presentación clínica, los hallazgos estructurales endoscópicos y las características motoras y funcionales del esófago y estómago”. El objetivo es aliviar los síntomas, sanar el daño mucoso y prevenir complicaciones.
El tratamiento incluye cambios en el estilo de vida, como la modificación de la dieta, la pérdida de peso en casos de sobrepeso y la elevación de la cabecera de la cama. Tras una evaluación adecuada, puede ser necesario el uso de medicamentos para reducir la producción de ácido, aumentar la motilidad esofágica y proteger la mucosa. En determinados casos, “la cirugía mínimamente invasiva puede ser necesaria para reconstruir la anatomía normal del hiato esofágico en presencia de hernias de hiato y realizar una funduplicatura para corregir la incompetencia del esfínter esofágico inferior”, concluye el especialista.