21 de agosto de 2026
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El rey que comió hasta morir: así fue como la gula acabó con Adolfo Federico I de Suecia tras un banquete

Hizo una copiosa cena con carne, chucrut, langosta, caviar, arenque y champán antes de terminar con su postre favorito. Horas después estaba muerto y comenzó una leyenda que ha sobrevivido durante más de 250 años

Hay reyes que han pasado a la historia por conquistar territorios, ganar guerras o levantar imperios. Adolfo Federico de Suecia lo hizo por una cena.

El 12 de febrero de 1771, el monarca sueco se sentó a la mesa para disfrutar de un auténtico festín. Aquella noche comió carne con nabos, chucrut, langosta, caviar y pescado ahumado, acompañado de champán.

Y todavía faltaba el postre.

Adolfo Federico era especialmente aficionado al hetvägg, antepasado de la actual semla sueca: un bollo dulce que tradicionalmente se servía acompañado de leche caliente.

Después de semejante banquete, el rey comenzó a encontrarse mal.

Pocas horas más tarde había muerto.

Tenía 60 años.

Así nació una de las muertes más extraordinarias atribuidas a un monarca europeo: la del rey que supuestamente comió hasta morir.

Una cena que pasó a la historia

Sabemos bastante sobre aquella última comida gracias, entre otras fuentes, al diario del conde Johan Gabriel Oxenstierna.

Según su relato, la cena incluyó una combinación difícil de imaginar hoy en una misma mesa: hetvägg, chucrut, carne con nabos, langosta, caviar, pescado ahumado y champán.

Oxenstierna fue especialmente contundente al interpretar lo sucedido: relacionó directamente el fallecimiento del monarca con una indigestión provocada por todo aquello que había comido.

La versión se extendió.

Y con el paso de los años se hizo todavía mejor.

Porque apareció un detalle que convirtió una muerte real en una historia irresistible.

¿Se comió realmente 14 semlas?

La leyenda sostiene que Adolfo Federico culminó aquella enorme cena comiéndose 14 raciones de hetvägg.

Es probablemente el dato más repetido cuando se cuenta la historia del monarca.

El problema es que no existe una fuente contemporánea fiable que permita asegurar que fueron exactamente 14.

La propia Livrustkammaren, institución dependiente de los Museos Históricos Nacionales de Suecia, advierte de que la historia de las semlas y la muerte del rey ha sido repetida y discutida durante generaciones.

Lo que sí está documentado es que comió hetvägg aquella tarde y que previamente había ingerido una comida extraordinariamente abundante.

¿Qué era el hetvägg?

La semla es actualmente uno de los dulces más conocidos de Suecia.

Pero la versión que comió Adolfo Federico en el siglo XVIII no era exactamente igual a la que encontramos hoy en las pastelerías.

El hetvägg consistía en un bollo dulce servido tradicionalmente en un recipiente con leche caliente, asociado especialmente a las celebraciones previas a la Cuaresma.

Y precisamente el 12 de febrero de 1771 era Martes de Carnaval.

El rey estaba, por tanto, disfrutando de una comida propia de aquella festividad.

El problema era todo lo que había comido antes.

El rey comienza a sentirse mal

Tras terminar la comida, Adolfo Federico continuó con las actividades habituales de la corte.

Pero alrededor de las ocho de la tarde, mientras se encontraba jugando, comenzó a sufrir fuertes dolores abdominales y mareos.

Su estado empeoró rápidamente.

El monarca se levantó e intentó caminar, pero apenas pudo avanzar unos pasos. La reina Luisa Ulrica de Prusia trató de ayudarle mientras quienes se encontraban a su alrededor contemplaban cómo el rey se deterioraba en cuestión de minutos.

Adolfo Federico murió aquella misma noche, el 12 de febrero de 1771.

La autopsia reveló un cuerpo castigado

Dos días después, el 14 de febrero, se practicó la autopsia al cadáver del monarca en presencia de miembros del Consejo Real y médicos de la corte.

El documento se conserva.

Los facultativos encontraron, entre otras cosas, un estómago considerablemente dilatado, vasos sanguíneos congestionados y restos de alimentos todavía parcialmente sin digerir.

También observaron alteraciones en otros órganos.

El protocolo constituye una extraordinaria fotografía médica del estado del cuerpo de un rey europeo del siglo XVIII.

Pero el rey ya estaba enfermo

Aquí es donde la divertida historia del monarca que murió por comer demasiados bollos comienza a complicarse.

Adolfo Federico llevaba años padeciendo problemas de salud.

La documentación estudiada por la Livrustkammaren recoge episodios de fuertes dolores de cabeza y migrañas, molestias estomacales, cólicos, hemorroides y periodos alternos de estreñimiento y diarrea.

También había sufrido anteriormente episodios que los médicos de la época describieron como ataques o desvanecimientos.

Es decir, el hombre que se sentó ante aquel enorme banquete el 12 de febrero de 1771 no era precisamente un hombre sano.

Entonces, ¿murió realmente por comer demasiado?

Probablemente no de la manera sencilla en que lo cuenta la leyenda.

Los médicos de la época consideraron que la causa de la muerte había sido un derrame cerebral o apoplejía.

La comida desmesurada pudo influir en el episodio o agravar el estado del monarca, pero resulta imposible demostrar que las semlas fueran las responsables directas.

La Livrustkammaren resume perfectamente el problema histórico: mientras los médicos hablaron de un derrame cerebral, Oxenstierna sostuvo que el rey había comido hasta morir.

La leyenda prefirió la segunda explicación.

Un rey con muy poco poder

La ironía es que su peculiar muerte terminó eclipsando buena parte de su reinado.

Adolfo Federico había nacido en 1710 y se convirtió en rey de Suecia en 1751.

Pero reinó durante la llamada Era de la Libertad, un periodo en el que el Parlamento sueco había adquirido un enorme poder y las atribuciones de la Corona estaban considerablemente limitadas.

Adolfo Federico intentó recuperar parte de la autoridad monárquica, aunque con escaso éxito.

Cuando murió en 1771 fue sucedido por su hijo, Gustavo III, que poco después protagonizaría una transformación política mucho más profunda del país.

El postre que se hizo más famoso que el rey

Más de 250 años después, pocos fuera de Suecia recuerdan las decisiones políticas de Adolfo Federico.

Pero millones conocen la historia del rey que supuestamente se comió 14 semlas después de una cena gigantesca y murió poco después.

La propia Livrustkammaren reconoce que ha pasado a la historia, quizá injustamente, como el monarca que comió hasta morir a base de semlas.

La realidad resulta algo menos espectacular pero quizá más interesante: hubo un banquete descomunal, hubo semlas, el rey enfermó inmediatamente después y murió aquella misma noche.

Lo que no podemos asegurar es que fueran catorce ni que los bollos fueran los auténticos culpables.

Pero para la historia popular eso ya daba igual.

Adolfo Federico había conseguido algo que ningún cocinero habría deseado para su postre: convertir la última cena de un rey en una leyenda que lleva más de dos siglos contándose.

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