La preocupación crece en la Ribera después de que el río Magro haya quedado prácticamente seco a su paso por Algemesí. La reducción drástica del caudal está provocando la muerte de peces, cangrejos y otras especies acuáticas, mientras colectivos ecologistas reclaman una intervención inmediata para garantizar la supervivencia del ecosistema.
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El caudal desaparece en apenas unos días
El río Magro vuelve a mostrar una imagen que muchos vecinos no veían desde hace años.
Tras haber recuperado parte de su vitalidad y mantener agua de forma continuada durante los últimos ejercicios, especialmente después de la DANA del 29 de octubre de 2024, la situación ha cambiado radicalmente en apenas una semana.
Actualmente, gran parte del cauce se encuentra seco y únicamente permanecen algunos charcos aislados donde la fauna intenta sobrevivir.
La escena es especialmente visible en el término municipal de Algemesí, donde numerosos peces y cangrejos han quedado atrapados en pequeñas pozas de agua estancada.
La fauna empieza a morir
Las consecuencias ambientales ya son evidentes.
En los escasos puntos donde todavía queda agua se acumulan ejemplares de peces y cangrejos que luchan por sobrevivir ante la falta de oxígeno y el aumento de la temperatura.
Los ecologistas advierten de que, si la situación se prolonga durante más tiempo, el daño sobre la biodiversidad del río podría ser muy importante.
Además de la fauna acuática, la vegetación de ribera también podría verse afectada por la ausencia prolongada de caudal.
Xúquer Viu denuncia la situación
La plataforma ecologista Xúquer Viu ha alertado públicamente sobre el deterioro del río y reclama una actuación urgente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).
Su portavoz, Isidre Pegenaute, explica que durante los últimos días el caudal fue disminuyendo progresivamente hasta desaparecer casi por completo.
Según señala la entidad, el problema no es puntual y responde a una situación estructural relacionada con la gestión de los recursos hídricos.
El caudal ecológico no llega al tramo final
El Plan Hidrológico de la Cuenca establece que el Magro debería mantener un caudal ecológico mínimo de 230 litros por segundo.
Esta cantidad resulta fundamental para garantizar la supervivencia de los ecosistemas asociados al río.
Sin embargo, según denuncian desde Xúquer Viu, esa agua no está llegando al tramo final del cauce.
La Confederación Hidrográfica del Júcar ha trasladado a la plataforma que los aprovechamientos autorizados entre Real y Llombai se están cumpliendo correctamente.
A pesar de ello, en Algemesí la realidad es que el río se encuentra prácticamente seco.
La sobreexplotación de recursos, en el punto de mira
Los ecologistas consideran que parte del problema radica en la fuerte presión sobre los recursos hídricos de la zona.
Según sostienen, aunque se libera agua desde el embalse de Forata, una parte importante se pierde antes de alcanzar los últimos kilómetros del río.
Por ello reclaman una revisión profunda de la gestión del sistema hídrico y un mayor control sobre las extracciones.
Piden declarar el acuífero en mal estado
Entre las principales demandas de Xúquer Viu destaca la declaración del acuífero Utiel-Requena como masa de agua en mal estado.
Esta medida permitiría impulsar un plan específico de recuperación y establecer limitaciones más estrictas sobre las extracciones.
La organización considera que sin una regulación más rigurosa será imposible garantizar el futuro del Magro y de otros cursos fluviales vinculados al sistema.
Un río clave para la Ribera
El Magro es uno de los principales afluentes del Júcar y desempeña un papel esencial en el equilibrio ambiental de numerosas localidades valencianas.
Además de su valor ecológico, constituye un elemento fundamental para la agricultura, la biodiversidad y la recarga de acuíferos.
Por ello, la desaparición de su caudal en algunos tramos preocupa tanto a expertos como a vecinos de la comarca.
Una situación que exige soluciones
Mientras continúan las altas temperaturas y aumenta el riesgo de sequía durante el verano, los colectivos ambientales insisten en que la recuperación del río debe convertirse en una prioridad.
La imagen de peces y cangrejos muriendo en pequeños charcos de agua ha vuelto a abrir el debate sobre la gestión de los recursos hídricos y la necesidad de garantizar caudales ecológicos suficientes para preservar los ecosistemas fluviales valencianos.
La evolución de las próximas semanas será decisiva para comprobar si el río Magro logra recuperar parte de su caudal o si la situación ambiental continúa agravándose en uno de los principales afluentes del Júcar.