El Santo Cáliz, que ha sido venerado en la Catedral de Valencia desde el siglo XV, realizará una visita extraordinaria el próximo mes de julio a Aragón. Allí, será recibido en dos lugares de gran importancia espiritual e histórica: el Monasterio de San Juan de la Peña, donde permanecerá expuesto con turnos de vela, y la Catedral de Jaca, donde será trasladado y venerado el 16 de julio.
Este viaje se enmarca en las celebraciones del 75 Aniversario de la Real Hermandad de San Juan de la Peña. Álvaro Almenar, canónigo celador del Santo Cáliz, destaca que este evento es de gran relevancia, ya que simboliza un hermanamiento entre la Comunidad Valenciana y Aragón. El Monasterio de San Juan de la Peña, donde la reliquia fue custodiada durante 350 años, es un lugar simbólico, y su regreso es un momento de oración y encuentro.
La Diócesis de Jaca y la Real Hermandad de San Juan de la Peña han expresado su alegría y agradecimiento al Arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent, al Cabildo y a la Cofradía del Santo Cáliz de Valencia por hacer posible esta visita, autorizada por la Archidiócesis de Valencia y su Cabildo Metropolitano. El Gobierno de Aragón y la Hermandad también han informado de la llegada del Santo Cáliz. Félix Longás, el Hermano mayor, ha declarado que esta visita representa el regreso del Santo Cáliz al lugar más destacado de su custodia, junto con la Catedral de Valencia.
En visitas anteriores, la reliquia también ha estado en Aragón, como en 1954 y 1994. Además, viajó a Carlet en 2016 durante las celebraciones del Año Jubilar Eucarístico del Cáliz de la Misericordia.
Valencia ha sido el custodio del Santo Cáliz desde 1437. Según Álvaro Almenar, esta pieza requiere una custodia cuidadosa, que la Catedral de Valencia ha proporcionado desde entonces. La reliquia solo se saca en ocasiones muy puntuales, como para las celebraciones del Santo Cáliz en Jueves Santo y, excepcionalmente, para este viaje a Aragón.
San Juan de la Peña es un lugar significativo para el Santo Cáliz ya que, a través de San Lorenzo, la reliquia pasó desde Jerusalén a Roma y de ahí a los Pirineos. Se estima que llegó al monasterio en los siglos XI o XII, donde se le añadieron las asas de oro y la base, siendo originalmente la copa de ágata la única parte auténtica.
Durante el traslado a Aragón, la reliquia será resguardada con estrictas medidas de seguridad y acompañada por canónigos y miembros de la Cofradía del Santo Cáliz y de la Hermandad. Almenar expresa que, a nivel personal, esta experiencia es de gran significado y representa una responsabilidad histórica.
Este viaje extraordinario ocurre pocos meses antes del Año Jubilar del Santo Cáliz que comenzará en octubre de 2025 en la archidiócesis de Valencia. Este será el tercer Año Jubilar, un evento que transforma a Valencia en una ciudad santa global, celebrado cada cinco años desde que el Papa Francisco lo concediera en 2015.
La historia del Santo Cáliz en España es larga. Enviado por San Lorenzo desde Roma a Loreto, cerca de Huesca, debido a la amenaza de invasiones musulmanas, fue trasladado a varios lugares en el Pirineo Aragonés antes de llegar a Jaca y finalmente al Monasterio de San Juan de la Peña. Fue en el siglo XV cuando Martín “El Humano” lo llevó a Zaragoza y posteriormente a Barcelona. Alfonso V “El Magnánimo” lo entregó finalmente a la Catedral de Valencia en 1437.
El Santo Cáliz, según el catedrático de Prehistoria Antonio Beltrán, data de los siglos IV antes de Cristo, posiblemente labrado en un taller en Egipto, Siria o Palestina. La copa de cornalina oriental es de un color rojo oscuro, y las añadiduras de orfebrería probablemente se realizaron en el Monasterio de San Juan de la Peña por un artesano francés a inicios del siglo XIV.