Los dos condenados a 13 años y nueve meses por la muerte y posterior descuartizamiento de un hombre de 56 años recurren la sentencia y sostienen que la condena se apoya en una «abstracción estadística». Mantienen que la víctima falleció por un golpe de calor y que la autopsia no pudo determinar una causa violenta de la muerte.
El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) revisará la sentencia por el conocido como crimen de Fontcalent, ocurrido en junio de 2024 y por el que un hombre y una mujer fueron condenados después de que la víctima, un hombre de 56 años, apareciera descuartizada y sus restos fueran localizados en diferentes zonas rurales del Alt Vinalopó, en Alicante.
Las defensas de ambos condenados pretenden ahora que el tribunal autonómico revoque la resolución al considerar que no existen pruebas suficientes para concluir que fueron responsables de una muerte violenta.
Uno de los principales argumentos del recurso gira precisamente alrededor de una circunstancia singular del caso: la autopsia no pudo establecer la causa concreta del fallecimiento.
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Condenados a 13 años y nueve meses
Un jurado popular consideró a los dos acusados responsables de los hechos y la Audiencia Provincial de Alicante les impuso una pena de 13 años y nueve meses de prisión por delitos de homicidio y estafa.
Según los hechos por los que fueron condenados, tras la muerte del hombre los acusados descuartizaron el cadáver y distribuyeron sus restos por diferentes partidas rurales.
Después permanecieron viviendo en el domicilio de la víctima.
Ahora, sin embargo, sus abogados cuestionan uno de los elementos fundamentales sobre los que se construyó la condena: que el hombre fuera víctima de un homicidio.
La «abstracción estadística» que cuestionan las defensas
Los recursos sostienen que la sentencia llega a la conclusión de que existió una muerte violenta apoyándose, entre otros elementos, en lo que califican como una «abstracción estadística»: que la mayoría de los descuartizamientos se producen después de una muerte violenta.
Para las defensas, esa consideración general no permitiría demostrar qué sucedió concretamente en este caso.
Su argumento se centra en que el examen forense no pudo determinar la causa de la muerte, una cuestión que ya utilizaron durante el juicio para defender la inocencia de sus clientes respecto al homicidio.
Los condenados mantienen una versión completamente diferente de los hechos. Aseguran que el hombre murió como consecuencia de un golpe de calor y niegan haber provocado su fallecimiento.
Admiten el descuartizamiento, pero niegan el homicidio
La tesis de los condenados no niega lo ocurrido posteriormente con el cadáver.
Según su versión, encontraron al hombre muerto y, al verse ante esa situación, se asustaron y decidieron descuartizar el cuerpo.
La cuestión que deberá analizar ahora el TSJCV es si las pruebas valoradas durante el juicio permiten sostener más allá de las dudas planteadas por las defensas que la víctima sufrió efectivamente una muerte violenta atribuible a los condenados.
La revisión resulta especialmente relevante porque existe una diferencia jurídica fundamental entre considerar acreditada la participación en la ocultación y desmembramiento posterior del cadáver y demostrar que los acusados fueron además responsables directos de provocar la muerte.
El TSJCV tendrá que pronunciarse sobre la valoración de las pruebas
El recurso no supone por sí mismo la anulación de la condena. Será ahora la Sala correspondiente del TSJCV la que examine los argumentos planteados por las defensas y determine si la sentencia dictada tras el veredicto del jurado está suficientemente fundamentada.
Los abogados insisten en que no puede deducirse automáticamente una muerte homicida del hecho de que posteriormente se produjera el descuartizamiento, especialmente cuando el análisis forense no consiguió establecer de forma concluyente la causa del fallecimiento.
La resolución del TSJCV deberá determinar si los indicios considerados durante el proceso forman una prueba suficiente para mantener las condenas o si, como alegan las defensas, existen dudas sobre el elemento central del caso: cómo murió realmente la víctima de Fontcalent.