Investigadoras de AMIT han cuestionado que algunas recomendaciones nutricionales dirigidas específicamente a mujeres se apoyen en valores obtenidos de población exclusivamente masculina. AESAN reconoce que faltó advertir expresamente de esta circunstancia y ha encargado una revisión a su comité científico.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) revisará un informe sobre alimentación y hábitos saludables durante la menopausia después de que varias científicas denunciaran que parte de las recomendaciones incluidas en el documento se sustentan en datos procedentes de investigaciones realizadas exclusivamente con hombres.
La polémica afecta a una guía publicada el pasado mes de marzo y dirigida precisamente a mujeres durante la transición menopáusica y la postmenopausia.
La denuncia procede de investigadoras de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), que han llamado la atención sobre la utilización de determinados valores obtenidos de estudios con población masculina sin que esta circunstancia quedara advertida expresamente en el documento.
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Una guía para mujeres con datos procedentes de hombres
El aspecto más controvertido no es que toda la guía esté elaborada exclusivamente a partir de estudios sobre hombres, sino que algunas de sus recomendaciones utilizan valores procedentes de investigaciones realizadas únicamente con población masculina.
Según la denuncia de las investigadoras, el problema se agrava porque el informe no explicaba de forma suficientemente visible esa limitación al presentar las recomendaciones para las mujeres.
AESAN, organismo dependiente del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, ha reaccionado solicitando a su comité científico que vuelva a revisar el documento.
La agencia ha reconocido una «omisión de un advertimiento» respecto al origen de algunos de los datos utilizados.
Estos valores procedían, según la explicación facilitada por AESAN, de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).
AESAN reconoce que hacen falta más estudios específicos sobre mujeres
La propia agencia señala que el informe ya recogía entre sus conclusiones la necesidad de realizar más investigaciones específicas que permitan establecer recomendaciones adaptadas a las mujeres durante la transición menopáusica y la postmenopausia.
La controversia pone así sobre la mesa una cuestión que desde hace años preocupa a parte de la comunidad científica: hasta qué punto determinados conocimientos médicos o nutricionales obtenidos a partir de muestras masculinas pueden trasladarse directamente a las mujeres.
En este caso resulta especialmente llamativo porque el documento cuestionado está destinado específicamente a una etapa biológica exclusivamente femenina.
¿Qué recomendaciones contiene la guía?
El documento pretende ofrecer pautas nutricionales destinadas a prevenir o reducir algunos de los problemas asociados a esta etapa, como la pérdida de masa ósea y de función muscular, las alteraciones cardiovasculares o el deterioro cognitivo.
Entre las pautas alimentarias incluidas aparecen el consumo de proteínas mediante pescado, huevos, leche o carne; alimentos ricos en omega-3, como aceite de oliva y frutos secos; fibra procedente de legumbres, hortalizas y frutas; y fuentes de calcio, hierro y magnesio.
También contempla la ingesta de diferentes vitaminas, entre ellas las de los grupos B, C, D y E.
La revisión anunciada por AESAN deberá determinar ahora si algunas de estas recomendaciones necesitan ser modificadas, matizadas o acompañadas de advertencias sobre la evidencia científica utilizada.
Entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio
La alimentación no es el único aspecto abordado. La guía también destaca la importancia de mantener una actividad física regular.
Entre sus recomendaciones figura realizar entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, además de incorporar al menos dos sesiones de ejercicios de fuerza cada semana.
Por el momento, AESAN ha solicitado la revisión del informe a su comité científico. El episodio obliga así a reconsiderar una guía concebida específicamente para mujeres después de que se haya constatado que parte de los datos empleados para elaborar sus recomendaciones procedían de estudios realizados únicamente en hombres.