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La Comunitat Valenciana recibió cerca de 30 millones de turistas en 2025 y el sector mantiene más de 300.000 puestos de trabajo
El turismo aporta cerca de uno de cada cinco euros al producto interior bruto de la Comunitat Valenciana y genera empleo para más de 300.000 personas. Su peso confirma que se trata de uno de los grandes motores económicos del territorio, aunque su crecimiento también está provocando tensiones sociales y medioambientales.
La Comunitat Valenciana recibió cerca de 30 millones de turistas durante 2025. Coincidiendo con el Día Mundial del Turismo, los datos muestran la doble cara de una actividad que genera riqueza y empleo, pero que también incrementa la presión sobre la vivienda, los espacios urbanos, el agua y el suelo.
El riesgo de la saturación turística
María José Vinyals, catedrática de la Universitat Politècnica de València y especialista en gestión turística del patrimonio, advierte de que la Comunitat no puede “morir de éxito”. La experta considera necesario reforzar la regulación y orientar el modelo hacia la calidad.
Una promoción turística eficaz puede convertirse en un problema cuando el destino no dispone de capacidad suficiente para recibir a todos los visitantes. La concentración excesiva puede provocar saturación, congestión de los espacios urbanos y conflictos con la vida cotidiana de los residentes.
Esta masificación también puede perjudicar la experiencia de los propios turistas y reducir el atractivo futuro del destino.
Viviendas turísticas y encarecimiento del alquiler
El acceso a la vivienda aparece como uno de los principales puntos de tensión. En determinadas zonas de Valencia, el número de apartamentos turísticos equivale a más del 17% del parque de viviendas destinadas al alquiler residencial.
La expansión de estos alojamientos coincide con el aumento del precio de la vivienda y con las dificultades de muchos residentes para encontrar un alquiler asequible.
El desafío consiste en compatibilizar la actividad turística con el derecho del vecindario a permanecer en sus barrios y utilizar con normalidad los espacios públicos y los servicios urbanos.
Más consumo de agua y suelo
El impacto del turismo también se extiende a los recursos naturales. Vinyals recuerda que el sector es un importante consumidor de agua y suelo, dos recursos sometidos a una presión creciente en la Comunitat Valenciana.
Entre las posibles soluciones, la especialista propone mejorar la distribución de los visitantes, utilizar tecnologías digitales para adoptar decisiones en tiempo real y aplicar una gestión más resistente ante episodios de escasez o saturación.
Estas herramientas permitirían conocer el grado de ocupación de los espacios, distribuir mejor los flujos y anticipar situaciones de congestión.
Una economía expuesta a las crisis internacionales
La elevada dependencia del turismo también incrementa la vulnerabilidad de la economía valenciana frente a acontecimientos externos.
Las guerras, las pandemias, la inflación, las crisis económicas o cualquier limitación a la movilidad pueden afectar directamente a la llegada de visitantes y al consumo turístico.
El reto pasa por conservar el empleo y la riqueza generados por el sector sin deteriorar la convivencia, el acceso a la vivienda ni los recursos naturales que sostienen la actividad. El debate ya no se limita a atraer más turistas, sino a decidir cuántos puede recibir cada destino y bajo qué condiciones.




