La Universitat Politècnica de Valencia (UPV) ha logrado obtener financiación del European Innovation Council (EIC) para llevar adelante once proyectos de investigación aplicada y transferencia de conocimiento. Entre los proyectos más destacados se encuentran aquellos centrados en terapias inmunológicas, el control de la salud a través del sudor, el diseño de proteínas más sostenibles para alimentación animal y la eficiencia energética. En total, la UPV ha recibido más de seis millones de euros, posicionándose como la universidad española con la mayor cantidad de financiación obtenida en esta convocatoria.
Cuatro de los proyectos están coordinados directamente por la universidad valenciana. “Somos un referente en innovación. En la UPV hemos fomentado una cultura investigadora en constante diálogo con las necesidades de la sociedad, lo que nos permite impulsar la transformación del modelo productivo”, manifestó Salvador Coll, vicerrector de Innovación y Transferencia.
El proyecto NanoBiCar, encabezado por Ramón Martínez Máñez, director del Instituto Interuniversitario de Investigación de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico (IDM), busca desarrollar una inmunoterapia innovadora contra infecciones bacterianas, inicialmente centrada en la tuberculosis. Su propósito es crear una terapia segura, accesible y efectiva en entornos con recursos limitados, con potencial de aplicación para diversas infecciones bacterianas.
Por su parte, Synfeed, liderado por Juan José Pascual, director del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA), está orientado a transformar la industria de la alimentación animal mediante el desarrollo de proteínas biosintéticas sostenibles, reduciendo así la dependencia de la soja importada y minimizando el impacto ambiental.
Otro proyecto de relevancia es Disrupt, en el que la UPV participa a través del Centro de Tecnología Nanofotónica y el CVBL. Este proyecto está desarrollando tecnología de microscopía tomográfica integrada para diagnóstico médico, cuyos dispositivos serán más pequeños y ligeros que los actuales, con aplicaciones cruciales en telemedicina, diagnóstico del cáncer y otros ámbitos de la salud.
Además, el proyecto Dam4CO2, con la participación del Instituto de Tecnología Química (ITQ), aborda la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero mediante una tecnología de membranas para la captura y conversión de dióxido de carbono en combustibles renovables.
Entre otras innovaciones financiadas por el EIC se encuentran: Chiralforce (producción de fármacos mediante síntesis de moléculas quirales), Quadrature (optimización de diseño y operación de plantas solares), Beyond (mejora de eficiencia energética en edificios y ciudades), Prisma (desarrollo de herramientas para diagnóstico temprano y monitoreo de enfermedades), SweatPatch (parches para monitoreo de salud a través del sudor), Superval (gestión de residuos industriales) y Zeus (integración de fuentes de energía renovable en redes eléctricas).
El EIC, con un presupuesto global de más de 10.000 millones de euros, tiene como objetivo apoyar proyectos que enfrenten grandes desafíos sociales y económicos, abarcando desde investigación básica hasta la creación de empresas innovadoras. La financiación permitirá a los equipos desarrollar soluciones tecnológicas con potencial para escalado industrial, abriendo nuevas oportunidades de colaboración con empresas y centros tecnológicos, y reforzando el papel de la universidad como motor de desarrollo sostenible y transformación económica.
“Queremos seguir promoviendo programas de apoyo a la innovación y al emprendimiento, con especial énfasis en la formación de talento y en la consolidación de equipos técnicos y de gestión que acompañen a los investigadores a lo largo de todo este proceso”, concluyó Coll.