
En la feria de la Alameda de 1922 se instaló un modesto barracón que anunciaba: ¡LO NUNCA VISTO! SEÑORRITA ENTRÉS PIERNAS VERDADER FENOMENO DE LA NATURALEZA. ¡HABERLA TODOS A LINTERIOR DEL SALON! Después, y en letra más reducida: ADBERTENSIA. SINO GUSTA DEBOLBEMOS EL DINERO.
Ante tal anuncio el reducido habitáculo se llenó a los pocos minutos de la primera sesión. Unas cincuenta personas en su interior y otras muchas que quedaron agolpadas en el exterior. ¿Qué fenómeno sería ese, algo nunca visto en Valencia? ¿Una mujer con tres piernas?
¿Una mujer con tres piernas? El público no creía lo que estaba viendo, tres piernas iluminadas exiguamente por la luz de un farol.
Tras una agobiante espera se descorrió una cortina en la que apareció una mujer, por cierto muy fea, de unos 40 o 50 años, que vestía una blusa blanca de exagerado escote y falda azul bastante corta, de forma que dejaba al descubierto tres piernas. El público quedó impresionado y no creía lo que estaba viendo, tres piernas iluminadas exiguamente por la luz de un farol. Uno de los espectadores -policía de paisano- se abalanzó sobre aquella mujer y en el forcejeo cayó al suelo la “pierna central” descubriéndose que todo era un truco.
Esta noticia nos ha hecho revivir otras casetas feriales en la Alameda donde se podía ver exhibiciones estrambóticas y curiosas. A principios del siglo XX se anunciaba “El monstruo de las montañas”, un hombre grandullón, deforme, vestido con harapos, que mostraba al público su auténtica pesadilla vital víctima de un cruel capricho de la naturaleza. También se veía la médium adivinadora, con su bola de cristal, rodeada de animales disecados y característica parafernalia, una anciana mujer que “adivinaba” el pasado, el presente y el futuro de los más incautos. Por los años la caseta presentaba una figura de cartón ya automatizada con tragaperras incluido.

Muy espectacular fue el casetón donde se representaba la ejecución en la silla eléctrica del asesino Caryl Chessman

Muy espectacular fue el casetón donde, tras subir unos escalones, en su interior se representaba la ejecución en la silla eléctrica del asesino Caryl Chessman, (en realidad fue en la cámara de gas), caso ocurrido en 1960 de gran repercusión internacional. Y sin olvidarnos de la Mujer Barbuda que tanto impresionaba.
Otra cruel atracción de los años 70 fue el caso de “Las Hermanas Colombinas”, dos muchachas con obesidad mórbida
Otra cruel atracción de los años 70 fue el caso de “Las Hermanas Colombinas”, dos muchachas con obesidad mórbida que exhibían sus cuerpos atiborrados de grasa y piernas retorcidas. Sonrientes, permanecían sentadas respondiendo a preguntas sobre su alimentación y su intimidad, además de escuchar inmutables las insolencias de algún miserable espectador.
Casetas morbosas de feria, museos de miseria y vida.