El grupo actuará el 3 de diciembre en el Palau Alameda con un concierto para solo 800 personas y recuperando una fórmula casi olvidada: comprar la entrada físicamente en taquilla
Valencia ha recuperado este miércoles una imagen que parecía pertenecer a otra época: cientos de personas haciendo cola durante horas para comprar físicamente una entrada de concierto. La expectación por ver a Arde Bogotá desbordó las previsiones en el Palau Alameda, donde más de 2.000 personas llegaron a esperar para conseguir una de las 760 entradas disponibles. En apenas hora y media no quedaba ninguna.
El grupo murciano actuará el próximo 3 de diciembre en el Palau Alameda dentro de una pequeña gira de ocho conciertos con la que presentará su nuevo trabajo, Manufacturas del club de la gente sola.
La particularidad es que la banda ha apostado por aforos reducidos y venta presencial, recuperando una experiencia prácticamente desconocida para buena parte de sus seguidores más jóvenes.
Más de 2.000 personas para 760 entradas
Las matemáticas hacían prever que muchos regresarían a casa sin entrada.
El concierto tendrá un aforo reducido de aproximadamente 800 personas y este miércoles salieron a la venta 760 entradas exclusivamente en la taquilla del Palau Alameda.
Frente a ellas había más de 2.000 personas esperando.
La venta comenzó a las 17:00 horas y cada comprador podía adquirir un máximo de dos entradas.
Aproximadamente a las 18:30 horas se había terminado todo.
La cola llegó a dar dos vueltas al Palau Alameda
La expectación comenzó mucho antes de que abrieran las taquillas.
Desde la mañana podían verse seguidores esperando alrededor del recinto. Algunos acudieron incluso con sillas, comida y bebida preparados para pasar buena parte del día en la cola.
Con el paso de las horas continuó llegando gente hasta que la fila terminó dando dos vueltas al edificio del Palau Alameda.
La escena llamó especialmente la atención en una época en la que prácticamente toda la venta de entradas para grandes conciertos se realiza por Internet.
Para algunos jóvenes era su primera cola física
Entre quienes esperaban había seguidores que reconocían no haber comprado nunca anteriormente una entrada de esta manera.
Acostumbrados a conectarse a una página web, entrar en una cola virtual y realizar el pago desde el móvil, para algunos jóvenes esta era la primera vez que tenían que desplazarse hasta una taquilla y esperar físicamente durante horas.
La estrategia de Arde Bogotá ha convertido así la propia venta en parte de la experiencia asociada a la gira.
Un concierto deliberadamente pequeño
La dificultad para conseguir entrada no se debe únicamente a la popularidad actual de la banda.
Arde Bogotá ha decidido presentar Manufacturas del club de la gente sola mediante una gira de únicamente ocho conciertos por España y con aforos deliberadamente limitados.
En Valencia se ha elegido el Palau Alameda y una capacidad aproximada de 800 asistentes, muy inferior a la que actualmente podría reunir el grupo en otros recintos.
El resultado ha sido una demanda muy superior a la oferta.
La mayoría volvió a casa sin entrada
Con más de 2.000 personas esperando y únicamente 760 entradas disponibles, una parte considerable de la cola no tuvo ninguna posibilidad de llegar hasta la taquilla antes de que apareciera el cartel de agotadas.
Algunos seguidores mostraron su decepción después de permanecer durante horas esperando.
También hubo asistentes que pidieron explicaciones al considerar que sus cálculos sobre el avance de la fila no coincidían con el número de entradas que oficialmente se habían anunciado para la venta.
La información disponible no acredita ninguna irregularidad en el reparto, únicamente recoge las dudas expresadas por algunos de quienes quedaron fuera.
Arde Bogotá convierte comprar una entrada en todo un acontecimiento
La escena demuestra también hasta qué punto ha cambiado la relación entre los aficionados y los conciertos.
Durante décadas, hacer cola ante una taquilla era la única manera de conseguir entradas. Internet transformó completamente ese proceso hasta convertir las colas físicas en algo excepcional.
Arde Bogotá ha decidido recorrer temporalmente el camino inverso.
Y en Valencia la respuesta ha sido contundente: más de 2.000 personas, una cola que dio dos vueltas al Palau Alameda y 760 entradas desaparecidas en solo 90 minutos.
Para quienes consiguieron una, la espera habrá merecido la pena: el 3 de diciembre estarán entre los apenas 800 espectadores que podrán ver a Arde Bogotá en uno de los conciertos más íntimos de su nueva gira.