El vicepresidente segundo y conseller para la Recuperación Económica y Social de la Comunidad Valenciana, Francisco José Gan Pampols, ha afirmado que para lograr la recuperación de las áreas afectadas por la riada del pasado 29 de octubre, es crucial garantizar medios de vida para la población y así prevenir el abandono de los pueblos, particularmente los más pequeños. En este sentido, ha defendido la reactivación del turismo en las zonas de interior como estrategia para combatir la despoblación en estos municipios.
Gan Pampols hizo estas declaraciones durante su visita a las localidades de Sot de Chera y Gestalgar, situadas en la comarca de Los Serrano. Acompañado por el secretario autonómico para la Recuperación Económica y Social, Venancio Aguado, y la directora general de Coordinación, Control y Seguimiento, Ana Tortosa, el vicepresidente pudo constatar los daños provocados por el desastre natural. En su recorrido, se reunió con los alcaldes de Sot de Chera, Tomás Cervera, y de Gestalgar, Raúl Pardos, para intercambiar impresiones sobre las necesidades de ambos municipios y las líneas de acción del Plan Endavant, destinado a la recuperación de estas localidades.
Sot de Chera y Gestalgar, con poblaciones de aproximadamente 400 y 500 habitantes respectivamente, representan el tipo de pueblo del interior valenciano con poca población y alta dependencia económica del turismo y la agricultura, sectores duramente golpeados por la riada. Según Gan Pampols, “para muchos municipios, en especial los del interior de la provincia de Valencia, el turismo es crucial para sus economías y también una vía para evitar la despoblación”. Por ello, desde la Generalitat están trabajando para ayudarles a reactivar la actividad turística, considerada clave para la recuperación.
El Plan Endavant no se limita a la reconstrucción física sino que busca establecer un nuevo modelo económico, social y ambiental que ofrezca seguridad y futuro a estas comunidades.
En Sot de Chera, el principal atractivo y motor económico es su parque natural, el cual fue devastado por la riada, que arrasó con las piscinas naturales junto al río Sot, así como con merenderos y aparcamientos, afectando severamente una de las principales fuentes de ingresos del pueblo. El cauce del río también sufrió daños, perdiendo su suelo fluvial, vegetación y fauna. La crecida del río destruyó puentes cercanos al casco urbano, varios caminos y el sistema integral de aguas.
Respecto a Gestalgar, sus infraestructuras viales, especialmente las cercanas al río Turia, sufrieron serios daños. Algunos caminos, como el ‘Camino de la depuradora’ y el ‘Camino de la central hidroeléctrica’, resultaron afectados. Además, la riada perjudicó muchas parcelas de cultivo y sistemas de regadío, y causó movimientos de tierra y desprendimientos en las montañas circundantes.