Hepatitis C OCU considera aberrante el precio que pretende fijar los laboratorios

Hepatitis C
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OCU CONSIDERA ABERRANTE EL PRECIO QUE PRETENDEN FIJAR LOS LABORATORIOS

 .  Ante la aparición de Sovaldi, un nuevo fármaco especialmente válido para ciertos grupos de enfermos de hepatitis C, OCU quiere manifestar su total rechazo a que un laboratorio quiera aprovecharse de la situación generada pretendiendo fijar un precio inaceptable: alrededor de 60.000 €. El tratamiento se compone de un comprimido diario de Sovaldi durante 12 semanas, a lo que hay que agregar el gasto de otros medicamentos con los que forzosamente debe combinarse. Al parecer ha habido negociaciones entre Sanidad y el fabricante, Gilead, para fijar el precio, negociaciones de la que la opinión pública poco sabe.

OCU entiende que el argumento que utiliza la industria, necesidad de fijar precios altos para financiar la investigación de nuevas moléculas, no es del todo real. La industria olvida que parte de esa investigación, al menos así es en el caso que nos ocupa, se ha hecho en centros públicos y que los costes reales de producción están muy por debajo de esas cifras.

Parece ser que, finalmente, España pagará por cada tratamiento con Sovaldi unos 25.000 euros. Con lo que va a ganar Gilead con Sovaldi, en menos de un año recuperará los 11.000 millones de dólares que gastó en la compra de Pharmasset, el laboratorio que desarrolló este fármaco.

OCU recuerda que hay que ser muy cauteloso ante fármacos nuevos, que hasta la fecha han sido ensayados en grupos de pacientes con características muy precisas y de los cuales se desconoce mucho en cuanto a su seguridad a largo plazo. Como ocurre con todos los nuevos tratamientos que salen al mercado –esta no es una excepción- es preciso ser cautos en su uso mientras estas dudas resultan despejadas.

Aun así, OCU considera que los nuevos tratamientos aportan ventajas manifiestas en la lucha contra la infección crónica por hepatitis C en aquellos pacientes en los que las complicaciones no permiten el uso de los medicamentos clásicos, debido a sus mayores efectos adversos, o a que simplemente están contraindicados o no pueden usarse.

En España se calcula que el número total de personas que en algún momento han estado infectadas está en torno a las 900.000, aunque de ellas entre un 20 y un 30 % de ese colectivo se han curado espontáneamente. Del resto, los que se encuentran sin síntomas son mayoría. En ellos es fundamental un adecuado seguimiento médico que permita identificar cual es el momento idóneo de iniciar un tratamiento y con qué fármacos. En aquellos pacientes que deberían estar ya recibiendo tratamiento con alguno de los nuevos antivirales, OCU considera que no es admisible retraso alguno. Es el caso de unos 6.500 pacientes con cirrosis descompensada, que presentan en este  momento una alta probabilidad de fallecer de su enfermedad si no se erradica el virus. Todos los pacientes con cirrosis, aunque no esté descompensada (unos 30.000 en nuestro país) deberían ser los próximos en recibirlo.

Ante este atropello, OCU considera que los gobiernos no deberían “seguir el juego” a las farmacéuticas. Su función es defender el interés general y asegurar el acceso de la población a los medicamentos que precise, al tiempo que se asegura la sostenibilidad del sistema. Los estados deberían hacer valer su capacidad de compra para rechazar propuestas arbitrarias de los laboratorios y negociar precios razonables. En Europa se podrían hacer compras centralizadas de los nuevos fármacos para tener una fuerza de negociación aún mayor. En casos concretos, podría incluso promoverse la emisión de licencias obligatorias que permitan su fabricación como genéricos, algo totalmente legal en caso de necesidad. Y todo ello sin retrasar un minuto más el tratamiento con este fármaco en aquellos pacientes en los que está indicado.

OCU recuerda que el gasto en medicamentos incide en la sostenibilidad del sistema sanitario. Por ello es importante que se fijen precios racionales que garanticen que todos los pacientes que precisan medicamentos puedan acceder a los mismos. Es inadmisible que se juegue con la tranquilidad y salud de los pacientes y estos se transformen en rehenes de los laboratorios para fijar precios exorbitantes y extraordinarios.

OCU considera que la transparencia del sistema sanitario y en este caso la relacionada con la financiación de los fármacos y el gasto farmacéutico hospitalario es un paso esencial para conocer si nuestros recursos públicos se emplean de forma eficiente, con el fin de garantizar el acceso universal a la atención sanitaria de calidad. Por ello ha lanzado una campaña sobre transparencia de la información hospitalaria, que aún sigue en vigor:http://www.ocu.org/salud/derechos-paciente/informe/peticion-transparencia

OCU va a solicitar una entrevista con el Ministerio de Sanidad para trasladarle su preocupación ante este caso u otros de similares características que se pudieran presentar en el futuro.

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