Las medidas anunciadas en los paneles sobre la huelga de la EMT en Valencia respecto al 60% de tránsito normal de autobuses, no se cumplen. Estos esta misma mañana van repletos hasta la bandera, sin casi distancia y con un aspecto más semejante al de hace un año que al de una ciudad sumida en una epidemia, tal y como atestigua el vídeo,
Ana Allende, investigadora científica del CEBAS-CSIC, considera que la principal fuente de contagio del virus serán sin duda los seres humanos, por lo que preocupan el que no se respete el distanciamiento social o se produzcan aglomeraciones.
Las autoridades no cesan en lanzar llamamientos a la sociedad en contra de los incumplimientos del distanciamiento social, pero son a la vez los que no están tomando medidas para prevenir contagios de coronavirus en esta fase de nueva normalidad. Este episodio debe hacer reflexionar a los dirigentes sobre la importancia de mantener las medidas de seguridad y higiene para combatir la pandemia del Covid-19.
Se produce tal embotellamiento de usuarios que entran incumpliendo claramente el distanciamiento social, con el riesgo al que está expuesta de forma continuada la población local que usa habitualmente el transporte público si no es posible mantener el distanciamiento físico. En las grabaciones, difundidas en redes sociales, se aprecia cómo los pasajeros no pueden respetar el mínimo de un metro de distancia de seguridad.
Si bien el año comienza oficialmente en enero, septiembre es para la gran mayoría el mes en el que se abre un nuevo ciclo. Cursos escolares y temporadas de trabajo solían venir precedidas de meses de descanso, pero en este año atípico el verano ha resultado especialmente amargo en España. En contra de las predicciones que anunciaban que tendríamos unos meses de respiro antes del otoño, el coronavirus ha golpeado a nuestro país en pleno mes de agosto e incrementado la incertidumbre ante el regreso a nuestras actividades.
Por supuesto, el transporte público es uno de los escenarios de esta vuelta a la rutina que más atención está suscitando. Estos vehículos encajan con la descripción de los lugares que debemos evitar según la Organización Mundial de la Salud (OMS): lo más habitual es que sean sitios cerrados, concurridos y donde se producen contactos cercanos.
El contagio de coronavirus en el transporte público es perfectamente posible, pero cuenta con una serie de factores que evitan que sea un foco principal de contagio. El primero de ellos, es que los pasajeros llevan mascarilla de manera obligatoria desde el pasado 4 de mayo en toda España. Pero, además, “los viajeros no realizan actividades que provocan una alta emisión de partículas, como hablar o cantar, y existe una alta tasa de recambio: es decir, que las personas suben y bajan continuamente”.
De todas formas, estos aspectos positivos del transporte público no sirven de nada si no se producen una serie de inversiones. “El metro es un ejemplo en el que confluyen elementos favorables con otros que perjudican. Para reducir al mínimo las posibilidades de contagio hay que poner el número suficiente de trenes para que la gente no vaya apiñada y que el vehículo se encuentre lo más ventilado posible”, cuenta Padilla.


