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Los vecinos denuncian que los trabajos afectan a elementos comunes sin autorización de la comunidad de propietarios y critican que la Policía Local permitiera continuar las obras al comprobar que disponían de licencia municipal
La construcción de 22 viviendas turísticas en los bajos de un edificio de Benicalap ha desatado un nuevo conflicto vecinal en Valencia. Los residentes denuncian que las obras estarían afectando y modificando elementos comunes del inmueble sin contar con la autorización de la comunidad de propietarios.
La situación ha generado indignación entre los afectados, que aseguran sentirse desprotegidos después de solicitar durante varios días la intervención de la Policía Local de Valencia.
Según el relato de los vecinos recogido por Noticias Ciudadanas, los agentes acudieron finalmente al inmueble pero no ordenaron detener los trabajos, al comprobar que la empresa constructora disponía de una licencia municipal de obras.
Para los residentes, sin embargo, disponer de una autorización urbanística municipal no resuelve el problema que denuncian: la posible intervención sobre elementos que pertenecen a la comunidad de propietarios.
Los vecinos denuncian obras en zonas comunes
El origen de la controversia está en la remodelación de unos bajos para desarrollar un proyecto compuesto por 22 alojamientos destinados al uso turístico.
Los afectados sostienen que durante la ejecución de las obras se están realizando actuaciones sobre elementos comunes del edificio sin que previamente se haya solicitado y obtenido la correspondiente autorización de la comunidad.
Este punto resulta especialmente relevante porque una licencia urbanística municipal y la autorización de una comunidad de propietarios responden a ámbitos jurídicos diferentes.
La concesión de una licencia administrativa no supone, por sí misma, que el promotor pueda disponer libremente de elementos pertenecientes a terceros o a una comunidad de propietarios.
Precisamente esta diferencia se encuentra en el centro del enfrentamiento.
Tres días reclamando la intervención policial
Según los afectados, durante tres días consecutivos alertaron de las actuaciones que consideraban irregulares y solicitaron la presencia de la Policía Local.
Cuando los agentes acudieron, comprobaron la existencia de una licencia municipal y permitieron que los trabajos continuaran, siempre según la versión ofrecida por los residentes.
La decisión provocó una fuerte reacción entre los vecinos.
«El Ayuntamiento, que debe velar por el cumplimiento de las leyes y normas municipales, es el primero que se las salta o mira para otro lado», denuncian los afectados.
Los residentes señalan además que la licencia de obras no estaba expuesta de manera visible en la fachada, otra de las cuestiones sobre las que reclaman explicaciones.
Una licencia de obras no resuelve un conflicto sobre la propiedad
Uno de los aspectos fundamentales del caso será determinar exactamente qué actuaciones contempla la licencia municipal y sobre qué elementos del edificio se están ejecutando las obras.
La existencia de una licencia significa que el Ayuntamiento ha autorizado una determinada actuación desde el punto de vista administrativo y urbanístico, pero no convierte al titular de esa licencia en propietario de espacios que no le pertenecen.
Por tanto, si realmente se estuvieran modificando elementos comunes, habría que determinar si esas actuaciones necesitaban autorización de la comunidad conforme a la Ley de Propiedad Horizontal y a las características concretas del inmueble.
Esta cuestión podría terminar trasladándose a los tribunales si no existe un acuerdo entre las partes.
Crece el malestar por los pisos turísticos en los barrios de Valencia
El caso ha provocado también la reacción de colectivos vecinales de otros barrios.
Desde entidades como la Asociación de Vecinos de Benimaclet se reclama una mayor intervención municipal frente a las grandes promociones de viviendas turísticas que se instalan en edificios residenciales.
Los colectivos críticos consideran que proyectos de estas dimensiones pueden tener consecuencias sobre la convivencia, especialmente cuando numerosos alojamientos turísticos quedan concentrados dentro de un mismo inmueble.
El conflicto de Benicalap se suma así al debate existente en Valencia sobre la proliferación de apartamentos turísticos, su implantación en bajos comerciales y su impacto sobre los residentes permanentes.
Los vecinos reclaman que se paralicen las obras
Los afectados y colectivos que les respaldan reclaman al Ayuntamiento que intervenga antes de que las obras continúen avanzando.
Entre sus principales peticiones se encuentran la paralización cautelar de los trabajos hasta comprobar su completa legalidad, una inspección urbanística que determine si se están modificando elementos comunes, mayor transparencia sobre las licencias concedidas y medidas más contundentes frente a las grandes promociones de alojamientos turísticos en edificios residenciales.
También piden que se compruebe si el proyecto cuenta con todos los requisitos necesarios no solo para ejecutar las obras, sino para poder desarrollar posteriormente la actividad turística prevista.
Críticas al Ayuntamiento de Valencia
El conflicto ha adquirido además una dimensión política.
Los colectivos críticos consideran que el actual gobierno municipal de María José Catalá no está ofreciendo una respuesta suficientemente contundente ante los problemas que denuncian los residentes.
Las críticas alcanzan también al anterior ejecutivo de Joan Ribó, ya que algunos representantes vecinales consideran que, pese al cambio de gobierno, no se ha producido una transformación suficientemente profunda en la gestión de los apartamentos turísticos y su impacto sobre los barrios.
«Las promesas vacías de contenido ya las hemos escuchado de anteriores gobernantes, por lo que nada ha cambiado: promesas y más promesas y cero soluciones para los vecinos totalmente desamparados», denuncian.
Los afectados estudian nuevas acciones
Mientras continúan los trabajos, los residentes estudian acciones legales y nuevas movilizaciones para intentar detener el proyecto.
El siguiente paso será comprobar documentalmente qué permite exactamente la licencia concedida, qué elementos del inmueble están siendo modificados y si existe alguna actuación que requiera autorización de la comunidad.
La resolución del conflicto puede resultar especialmente relevante en un momento en el que numerosos barrios de Valencia reclaman mayores controles sobre la transformación de locales y bajos comerciales en alojamientos turísticos.
Por ahora, los vecinos de Benicalap mantienen su oposición al proyecto y reclaman al Ayuntamiento una intervención que determine si las obras cumplen íntegramente la normativa y respetan los derechos de la comunidad de propietarios.
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Indignación en Benicalap por las obras de 22 pisos turísticos que los vecinos denuncian que invaden zonas comunes
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Rebelión vecinal en Benicalap por 22 pisos turísticos: denuncian obras en zonas comunes sin su permiso
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Vecinos de Benicalap denuncian que las obras para crear 22 viviendas turísticas afectan a elementos comunes sin autorización y reclaman al Ayuntamiento de Valencia que inspeccione y paralice los trabajos.