Un informe reciente presentando ante el juzgado que investiga el incendio en Campanar, ocurrido en febrero de 2024, vuelve a cuestionar el material usado en la fachada del edificio. Durante una declaración reciente, uno de los arquitectos técnicos aportó un documento que incluía un análisis sobre la reacción al fuego del material presuntamente instalado: un panel tipo sándwich de 4 milímetros de espesor. De acuerdo con la norma UNE 23727:1990, este material recibió la clasificación M-1, lo que indica que es combustible pero no inflamable. El estudio también indica que estos elementos no generan gotas incandescentes. Sin embargo, durante el incendio sí se observaron dichas gotas, las cuales provocaron llamas en las plantas inferiores a lo largo de la fachada.
El informe presentado, firmado por el Centro de Ensayos e Investigación del Fuego de la Asociación para el Fomento de la Investigación y la Tecnología de la Seguridad contra Incendios, data de 2001. En los laboratorios de Arganda del Rey, se sometieron a pruebas los paneles Larson de Alucoil, y se confirmó su clasificación M-1, adecuada para casos de incendio. No obstante, el informe incluye una advertencia: “La clasificación obtenida solo se relaciona con el comportamiento frente al fuego del material en las condiciones específicas del ensayo, y no debe ser considerado el único criterio para evaluar el riesgo de incendio”.
Lo ocurrido esa tarde trágica fue que el revestimiento actuó como combustible, permitiendo que el fuego se propagara de afuera hacia adentro. El incendio cobró la vida de diez personas. Esto plantea un interrogante sobre lo realmente instalado en la fachada. Algunas acusaciones, como la representada por el abogado Ignacio Grau, mantienen dudas. Documentación presentada al juzgado revela que en una inspección en junio de 2008, ya en plena construcción, se constató que el cerramiento de la fachada incluía más materiales. El informe de ejecución menciona “placa de yeso, enfoscado, ladrillo cerámico hueco, aislamiento de lana de roca, aplacado de panel de aluminio y montantes metálicos anclados a la fachada”. El arquitecto técnico especifica “panel composite alucoil” y aclara que no hubo cambios respecto a los cerramientos proyectados.
Sin embargo, los testigos que comparecieron el lunes no pudieron confirmar lo que realmente fue instalado. Las dudas persisten. Las acusaciones buscan esclarecer si lo colocado se correspondía con el material certificado como seguro contra incendios o si se optó por una alternativa más económica y menos resistente. Esto es especialmente relevante a la luz de los testimonios de víctimas y bomberos, quienes narraron que el fuego se extendió por la fachada mediante partículas incandescentes procedentes del interior de los paneles. Por lo tanto, el revestimiento sigue generando interrogantes.