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El Ministerio reconoce la existencia del documento, pero Marlaska niega que sea una «lista negra» y sostiene que se utilizaba para mejorar su estrategia de comunicación
El Ministerio del Interior elaboró un documento interno con fichas de decenas de periodistas y comunicadores en activo que incluían fotografías, datos profesionales y comentarios sobre sus posiciones políticas. El dosier, revelado por El Confidencial, clasificaba a los profesionales según sus opiniones sobre asuntos como Pedro Sánchez, el PSOE, la amnistía o el independentismo.
El periodista Alejandro Requeijo, autor de la información, asegura que pudo examinar físicamente el documento y que este contenía decenas de páginas. Aunque no pudo quedarse con una copia completa, afirma que el número de profesionales incluidos podría superar el centenar.
Después de consultar personalmente al Ministerio, Requeijo obtuvo confirmación de que el documento existe. Interior, sin embargo, niega que se trate de una lista negra o que se utilizara para discriminar a determinados medios y periodistas.
Fichas con alusiones a la ideología de los periodistas
Según el relato del periodista, el dosier no se limitaba a recopilar publicaciones relacionadas con el Ministerio del Interior. Las fichas contenían comentarios sobre la supuesta adscripción política o las opiniones ideológicas de cada profesional.
Las anotaciones hacían referencia a la posición de los periodistas sobre la amnistía, los partidos independentistas, el Partido Socialista, el Gobierno y la figura del presidente Pedro Sánchez.
Requeijo considera que este contenido contradice la explicación ofrecida por el Ministerio, puesto que muchas de esas cuestiones sobrepasan las competencias y la cobertura informativa estrictamente relacionada con Interior.
Las valoraciones tampoco habrían seguido una clasificación uniforme. De acuerdo con el periodista, se trataba de comentarios redactados de forma individual por la persona o las personas encargadas de preparar las fichas.
Requeijo teme que las fichas pudieran condicionar el acceso a la información
La documentación publicada incluye las fichas correspondientes a varios periodistas de El Confidencial, entre ellos el propio Alejandro Requeijo.
En su caso, el documento señalaba que en ocasiones se mostraba crítico con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El periodista defendió que esa actitud forma parte de su obligación profesional de investigar y fiscalizar las instituciones.
Requeijo manifestó su preocupación por la posibilidad de que estas valoraciones pudieran influir al solicitar entrevistas, información o acceso a responsables policiales.
El periodista explicó que es habitual contactar con Interior para pedir entrevistas con especialistas o responsables de áreas como Extranjería y Fronteras. La existencia de las fichas le lleva a preguntarse si su contenido pudo condicionar la respuesta a alguna de esas solicitudes.
Fuentes del Ministerio le aseguraron que el dosier no se utilizó con esa finalidad ni tuvo consecuencias en la relación con los profesionales incluidos.
Marlaska niega cualquier «finalidad espuria»
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reconoció este martes desde Ceuta la existencia del documento, pero rechazó que tuviera una finalidad irregular.
Según el ministro, se trata de un instrumento interno de trabajo elaborado para conocer qué dicen los periodistas sobre la actuación del Ministerio y mejorar la comunicación institucional.
«No tiene ningún otro objetivo o finalidad», afirmó Marlaska, quien aseguró que Interior no establece diferencias entre medios o periodistas cuando facilita información o responde a sus peticiones.
El ministro sostuvo que el propósito era adaptar la forma de trasladar los mensajes públicos para que la comunicación resultara más correcta y eficaz. Declaraciones de Marlaska sobre el dosier
Interior admite el documento, pero rechaza que sea una lista negra
El punto confirmado es que el documento existió y contenía perfiles individualizados de periodistas. Lo que todavía no se ha acreditado públicamente es quién ordenó elaborarlo, qué unidad se encargó de redactarlo, durante cuánto tiempo se utilizó y qué personas tuvieron acceso a la información.
Tampoco se ha demostrado que las fichas se emplearan para negar entrevistas, filtrar información o perjudicar profesionalmente a los periodistas clasificados.
La polémica se centra en si un ministerio debe recopilar y conservar valoraciones sobre la ideología de profesionales encargados de fiscalizar su actividad, incluso cuando sostiene que lo hace únicamente para diseñar su estrategia de comunicación.
Las explicaciones ofrecidas hasta ahora por Interior no aclaran por qué era necesario incorporar comentarios sobre asuntos políticos ajenos a las competencias directas del departamento ni qué criterios se siguieron para seleccionar a los periodistas incluido





