Valencia, 30 de septiembre.
La Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) en Elche, Alicante, ha tenido un papel destacado en un estudio sobre las principales familias de neuronas involucradas en la orientación espacial. Este trabajo, recientemente publicado en la revista Science, ha sido liderado por Jorge Brotons Mas, investigador principal del Laboratorio de Cognición y Circuitos (CogLab) y profesor en los Grados de Psicología y Fisioterapia, junto con el estudiante de doctorado Pablo Abad, según ha informado la universidad en un comunicado.
El estudio fue parte de un esfuerzo internacional coordinado por el doctor Manuel Valero, del Hospital del Mar Research Institute, y ha contado con la participación de investigadores de la Universidad de Nueva York (NYU) y el Instituto de Neurociencias (IN-UMH-CSIC) de Alicante.
En esta investigación, se desarrolló una herramienta de inteligencia artificial para clasificar neuronas según su respuesta eléctrica a estímulos de luz, usando la técnica optogenética. Este método permitió a los científicos identificar cómo diversas familias de interneuronas colaboran para formar un sistema interno de orientación en el cerebro, esencial para la representación del entorno y la movilidad.
La herramienta de IA, que se encuentra disponible libremente, está diseñada para su aplicación en el estudio de diferentes áreas del cerebro, con el potencial de profundizar en el conocimiento de enfermedades como el Alzheimer, la epilepsia y la depresión mayor, posibilitando avances en el diseño de nuevos tratamientos.
El equipo dirigido por Jorge Brotons examinó el comportamiento de más de 7.000 neuronas del hipocampo y el córtex cerebral de ratones durante tareas de navegación. Analizaron interneuronas en el neocórtex, asociado al pensamiento y la percepción, y el hipocampo, crucial para la memoria y la orientación espacial. Este análisis reveló que cada familia de interneuronas tiene funciones específicas y complementarias, tales como regular la precisión del mapa espacial, la estabilidad y la adaptación al cambio en el entorno.
El profesor Brotons explicó que el estudio ha proporcionado una visión más clara de cómo las diferentes familias de interneuronas se interconectan y cómo estas conexiones afectan a las neuronas piramidales, las cuales forman los “campos de lugar” para representar el espacio. “Ahora comprendemos mejor cómo las interneuronas contribuyen a crear mapas mentales flexibles, que nos permiten adaptarnos a nuevos entornos o situaciones espaciales, lo cual es una gran contribución en el campo”, destacó.
Durante este proyecto, desde el CogLab de la CEU UCH en Elche y el Instituto de Neurociencias IN-CSIC-UMH de Alicante, se llevaron a cabo estancias en la Universidad de Nueva York (NYU) para participar en experimentos y análisis de datos, una colaboración estrecha con el profesor Buzsaki (NYU) y el equipo del doctor Valero.